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El milagro de la plaza I


-Me encantan las palomas hinchadas y amoratadas en la plaza; mismas que envenene por la tarde-sonríe y se dice como si se tratará de un juego-
-maldito mendigo! mira! viene en medio de los cadáveres, extiende los brazos y las resucita!-masculla mientras mira indignada-
-Es un milagro!!- gritan los trabajadores municipales que las recogían en sacos- cae muerto...
-de nuevo el teatro a desintegrarse! maldito mendigo! y el "jueputa" encima se muere!
Se levanta apresuradamente, mientras los barrenderos corren en auxilio de aquel que les ha librado de el trabajo, maldiciendo se aleja, es una joven, peinada a dos trenzas, de negro con amarillo, como la noche frente al Hotel Costa Rica, obvia al gringo que le ofrece $100, camina y maldice y revive, va viendo el piso y lanza las manos con violencia al viento! como golpeando a un invisible que le molesta persiguiéndole; el mendigo acaso?
Las palomas se empiezan de nuevo a posar sobre las cornisas y los bustos de el teatro, la miran con odio, ella no se da cuenta, y aunque no le sorprende el mendigo, ni su muerte, ni el milagro de la plaza, se pregunta quién es el que ahora yace muerto, siente que la vida se le vuelve paralela a ese entrometido, y ya no puede sacárselo mas de la mente, baja la cuesta de el colegio de señoritas, para coger el bus para su casa, en las noticias hablan de la extraña lluvia de palomas envenenadas esa tarde, mañana hablarán de otra cosa.

miércoles, junio 25, 2008

Improvisación II




Por qué decidiste morir en invierno? Por qué debajo de las lluvias inconscientes y traidoras de la memoria?
Por qué decidiste que mayo sería una buena fecha para unirte a un vuelo de pájaros y volver a tu planeta? Odio cada uno de los palmos de esta cama sin tu cuerpo, te odio por dejarme aquí, acaso creíste que el duelo me sería interesante? Y tu?! Tu maldito Cristo crucificado que juraste que me consolarías!? Donde estás? Maldita sea la vida! Maldito sea el espejo! Malditos recuerdos váyanse! Que hago? Como demonios dejo de amarla!? Como demonios puedo decirle a mi boca que no busque su beso en la oscuridad, como demonios puedo decirle a mi cuerpo que ya no busque su calor, a mis ojos que ya no busque su mirada, a mis oídos que ya no añoren su voz!? Maldita sea! Duele, duele, duele!
No hay Dios, no hay mundo, solo existo yo en una deshora, mi olvido inútil, mi desesperanza y este hoyo, y tu, tu aquí tan callada, tan abstraída, con tu cuerpo inerte y tu visión perdida, con tu ultimo grito ahogado, rasgando desde dentro tu tumba, y mi pecho, y mi calma, y yo silencio en silencio te encuentro de prisa, cuando la noche llega, y reconozco tu sonrisa, en la soledad de nuestra nada.

martes, junio 17, 2008

Entre remolinos.

-Esa música me produce una profunda melancolía, por que creo que fue la última vez que tu y yo estuvimos bien cuando recién fuimos al teatro a escucharlo, cuando aún; totalmente plenos; estábamos en la cima de el mundo; luego y sin aviso; caímos precipitadamente, al unísono, por las mismas razones, pero cada quién en su abismo; y cuando quise asirme de ti; al terminar de caer; estabas lejos, y yo aún mas lejos que tu. Lloré, por que era casi amor ahora, y antes lo dispusimos eterno, etéreo, infinito.
Ahora escuche "Entre remolinos" y se me estremeció el alma, la melancolía me subió por las piernas, y como un humo negro-cafesino, fue espeso, invadiendo la habitación, y recordé cada una de las cosas que nos dijimos cuando por horas guardábamos silencios, las terribles miradas lanzadas cuando ni siquiera nos veíamos, los golpes terribles de cada una de las caricias que no nos dimos! -

Apura un trago mas de ron mientras habla con una silla vacía pero colocada frente a él tras la mesa, como si en ella se sentara alguien; indiferente. La casa a media luz y llena de invisibles, arremolinada por el dolor y la caída de quien insistía en hablar con una silla. En este caso, el olor a ron es fuerte y se penetra en la madera, el humo de el cigarrillo aún mas, y él lo llama "melancolía". Una lágrima cae dentro de el vaso, y perturbado y confundido piensa que se ha servido mas licor, mientras medita que es mejor tomar hasta la inconsciencia; aunque no logra olvidarla y continua hablándole, amándola, le dice poemas, o simplemente le conversa lo efímero de el día, finalmente él ha entendido, que si deja de hablarle se irá, se irá para siempre y se llevará la pancita, se llevara el amor, su sonrisa, sus ojos, sus labios, su pelo, su piel, y ella sentada se observa el vientre, él la ve, el la huele, pero no la toca, ella no lo mira, esta inmóvil tal y como la recuerda de esa misma noche antes de salir al trabajo para no volverlos a ver nunca mas, y no se hablan, lo cual es normal; así son los invisibles; mientras él sabe y entiende, y no se calla!; que los fantasmas pueden amarrase a una silla con palabras y con lágrimas.

miércoles, junio 04, 2008

Ultra sale a cenar.


Es mas extraño de lo que pude haber imaginado alguna vez, ver a mi amigo Ultra tirado en el piso y sacudiendo su cuerpo en espasmos sobre la sangre, y es que aunque uno no es una persona, bélica o violenta, logra con el tiempo apreciar a personas como él por el simple hecho de que tras la bestia salvaje e inconsciente, son amigos en grande y en toda circunstancias.
Es increíble que Ultra este allí tirado sin importarle la fama precedida, la gente arremolinada a su alrededor y la policía que se acerca a la lejanía, anunciada por las sirenas.
Y es que Emmanuel, su verdadero nombre, es de esos tipos duros y sin miedo que además son poco tolerantes, y que parecen ser justicieros de alguna extraña circunstancias circunscrita a su extrema intolerancia a todo lo que no sea para él correcto o equitativo. Si vos no te metes con Ultra, el no se va a meter contigo, aunque con su caracter "meterse" es un tema mas amplio que el increparlo directamente a él de cualquier forma, para molestarlo basta con tener alguna reacción exhibiccionista o mal intencionada con cualquiera que él considere, esta mal.
Se me hace casi imposible estar viéndolo ahí en el suelo, Ultra es el tipo de hombre calculador, que en una ovación, al verse rodeado en la barra de un bar, con sabiduría y desahogo quebró una botella llena de cerveza en la cabeza de uno de sus contrincantes, dado que este era mas grande que el otro, al cuál venció con facilidad hilarante, el mismo que tras una lesión en la rodilla y andando con muletas, no pudo evitar terminar en medio de terrible pleito contra cuatro tipos, que esa noche recibieron la paliza de sus vidas. "Las muletas ayudan a mantener una distancia respecto a los contrincantes" me dijo como quien esta hablando de el clima.
Esta noche no nos dirigíamos a ningún bar, solo íbamos a cenar, decidimos romper la rutina buscando la tranquilidad que con Ultra nunca se tenía, en la rotonda un tipo nos echa el carro encima y casi nos embiste, yo siempre defendiendo y preparando la huida, cuando Ultra salio a la calle a pesar de que ya podíamos pasar, supe que habría problemas, los tipos no se veían como gente normal, y efectivamente, cuando Ultra los increpo pateándoles el vehículo, apareció un arma, cosa que me hizo apresurarme a salir de el auto para calmar y llevarme a mi amigo, pero este presuroso trataba de sacar de el cuello y por la ventana al chofer, y entonces se oyó un disparo, algo confuso, de pronto nublado, yo corría, yo buscaba la seguridad, el auto se adelanto lo necesario para chocar al vehículo que con vía era golpeado en la rotonda, la gente dejaba su auto para empezar a reunirse a nuestro alrededor, el chofer de el vehículo y sus dos acompañantes caen sobre el asfalto deformados por los golpes y desarmados, por Ultra mismo, al mismo tiempo que cae arrodillado en el asfalto, llora, llora desesperadamente sobre mi, que tirado en media calle y a punto de morir me desangro, y me pregunto, como es posible ver a mi amigo Ultra en ese estado, llorando y abrazando mi yo moribundo como si tuviera sentimientos, mientras desnucaba a tres, rodeado por todos, sonriéndole a mi muerte y preguntándole por que lo esquiva a él.

sábado, mayo 31, 2008

Aprender a llorar.


“No puedes enseñarle a llorar a un hombre de 30 años” y sonrió desganada, con la mirada perdida hacía afuera a contra luz, como tantas tardes, y es que el ritual de la hora de visita era siempre el mismo, mirar el reloj, mirar a la cama, mirar por la ventana, la misma cara de mal dormir, de mal comer, entre resignación y rabia, pero calma, decaída.

“Es hora” se decía tranquilamente cuando el de seguridad aparecía en el pasillo, este sabía que no hacía falta decir nada, y nosotros que no hacía falta que lo hiciera.


Y es que con los días antecediéndose los unos a los otros dentro de el centro medico, la rutina fue educándonos, y de pronto nos encontramos de forma surrealista viviendo esa muerte pequeña y lenta que es vivir, esperando las horas de visita, uno dormita entre comidas insípidas y salones, sillas para espera y alguno que otro café de máquina.

Ella y yo hablábamos poco en esos días, y ya desde antes se venia dando dicha conducta, por lo que en realidad mas bien, tener a mi mujer allí ya era mucho, y no hacía falta hablar, no hacía falta a veces ni mirarnos, igual que como nunca fue necesario amarse, siquiera quererse, ya que desde siempre nos fuimos un buen negocio, y a pesar de que el amor no duro mas que el tiempo en que tardamos en volver a nuestros trabajos después de la boda, era bueno tener a mi mujer, riendo a contra luz y con desgano, la frase que le oí a algún poeta, o a algún desgraciado.


Las noticias buenas nunca parecían suficientes, las malas eran mas comunes y significaban estar mas al tanto de lo que ocurría, y la vi bella como nunca hablando con el médico cosas que no entendía, los veía mover la boca y no había ni una señal de lo hablado, su expresión siempre fue la misma, y yo mirando el reloj, la cama, la ventana, nunca me atreví a preguntar.

Nunca, nunca la vi llorar, y aunque cada vez los pronósticos pasaron de reservados a negativos, seguimos allí en nuestro ritual silencioso, reloj, cama, ventana, contraluz, sonrisa desganada, salón de espera, café mocca de la máquina, surrealista, fresco de gelatina y arroz con carne insípida, y nuestros silencios en vez de caricias, en vez de amor.


Hace tiempo que nos acostumbramos a ser solteros en lazo matrimonial, hace tiempo nos olvidamos de las risas y los “te amo”, la rutina se repetía cuatro veces al día, en turnos continuos desde la visita hasta la espera, y finalmente a las nueve el viaje a casa, y “hasta mañana”
Pero esa despedida mentira fue un triste desenlace para un silencio, esa vez si te vi preocupada quedarte en la puerta, y yo a contra luz sonreí, reloj, cama, ventana, y te alejaste por el pasillo.

En realidad no sé si aprendiste a amarme por lástima o por costumbre, o si el desenfreno de el silencio surrealista te llevo de nuevo a algún anhelo, tal vez, solo fue solidaridad, o la necesidad de sentirte apoyada, pero esa noche seguro estuviste tan agradecida como yo de tenerte ahí en silencio, aunque amarse ya no fuera necesario, y entraste corriendo a la mañana mientras médicos, auxiliares y enfermeras trataban de detenerte, mas fue en vano, yo tratando de detenerte en el pasillo para abrazarte, por primera vez en meses, para tranquilizarte, pero fue imposible ante tu decisión, de pronto mi cama vacía; rompiste el ritual y de el reloj saltaste a la ventana, sonreíste a contra luz cuando desde el pasillo te dije “y enseñarte a llorar a ti?” y te quedaste allí sentada, en calma, agradeciendo el silencio, por la liberación de la que eras objeto, y nadie entendía; que tus lágrimas; calmas como tu sonrisa no eran por la ausencia si no por el silencio, grato recuerdo de mi , que desde el pasillo te miraba por última vez a contra luz; reloj, cama, ventana, mi esposa, y el pasillo que se alargaba mientras caminaba hacía el final de él en silencio, y solo tu que me escuchabas recitando un poema sobre aprender a llorar.

miércoles, mayo 21, 2008

Dormir con un noctámbulo.


Se aprende a dormir con ruido, uno lo escucha transitar por la casa, mover cosas, encender el televisor, usar la computadora, y mientras se duerme, es una presencia lejana. En mis sueños esta junto a mí en la cama, pero es un vacío, el frío se mete por la espalda.
Por las mañanas te encuentras alguna cerveza abierta y sin tomar, echada a perder; la computadora encendida con algún cuento escrito sin palabras, resulta un juego decirlo, ya que en verdad la página esta en blanco; con quizás apenas un bosquejo, y me sorprendo riéndome de esto, no debería, no me hace gracia, pero así funciona el sueño, no se duerme bien con un noctámbulo por la casa. Lo guardo y la apago, como una grotesca broma que me hago y no entiendo, tal vez un día vengas a darme instrucciones para terminarlos, yo los fecho, y esto les sirve de título.
Ya en la mañana no te encuentro, estarás dormido o ausente? Serás silencio en silencio?, no lo sé, igual le doy los buenos días a tu desorden.
Pero ha cambiado, antes me mantenía en mis sueños cuando sentía que te acostabas a mi lado, me balbuceabas que me amabas y me besabas el cuello, pero últimamente despierto, como hoy, a las tres de la mañana, siempre a esa hora en la que vienes conmigo a la cama, pero ya no te encuentro en ella, me levanto a apagar y guardar tu desorden, pero me molesta, me molesta en puta ver las pastillas en la mesa, y me revives cada noche ese momento en que te encontré allí, muerto sobre ella, intoxicado! Deja mi soledad intacta y vete de una vez por todas! Entiende que estas muerto! Maldita sea! Entiende que estas muerto! Y vete! Déjame dormir!

domingo, mayo 11, 2008

Gracias por la muerte.



Nacer era suficientemente malo como para además sobrevivir algunos meses, y en el peor de los casos un par de años, Ana tenía tres y era inimaginable que alcanzará los doce años, pero la niña vivaz de ojos grandes, pese a la pobreza y el ambiente bizarro en el que crecía, fue mas fuerte que sus otros compañeros de cumpleaños, y creció siendo mas carga para sus padres que alivio.
Ella jamás pensó que hubiera algo mas para ella, la casa de latas a la orilla de el río, el borracho que la golpeaba y al que llamaba papá, la madre drogadicta que parecía morir cada vez que ella regresaba con buen dinero, de vender flores, y de venderse flor por los bares de el centro.
Ana no tenía miedo a pesar de sus doce años, y le dio muerte digna a dos hermanos, adoptando además a dos vecinitos que la acompañaban en sus romerías por dinero, de el bar frente a la iglesia al salón de baile de el Higuerón, de vuelta al tugurio.
Los hombres de el bar fueron quiénes la descubrieran mujer con mente infantil, antes de que ella se diera cuenta que las tetitas le habían crecido, o que la sangre que emanaba de su vagina la hacía mujer para muchos; así empezó a venderse a pedazos sin que su inocencia le permitiera entender por que muchos le decían “putita”; nunca le gusto ponerse de rodillas frente a ningún borracho, pero el dinero que recibía a cambio era muy bueno para ella y sus dos hermanos adoptados, alegraba a los padres además que por unos días tranquilos, ya no la golpeaban.
Las señoras de la plaza la condenaban y le auguraban un terrible futuro que ella no entendía; nunca nadie le hablo de Dios, mas ella siempre trataba de encomendar cada noche su jornada y la de los niños que la acompañaban a un ser invisible al que ella no le importaba; para ella Dios cumplía si regresaba a la casa de latas con dinero.
Luego algunos fueron mas allá, y ella empezó a entender que podía sacarle mas provecho a su cuerpo, nunca le gusto, algunas veces le dolía, pero el dinero lo compensaba, ver a los mocosos felices con alguna golosina, y poder comprarse el vestido blanco para ella valían la pena de su terrible existencia, la única que conocía. Por eso el día que estreno el vestido blanco, se veía radiante, vendió todas sus flores y accedió a irse por el río con aquel joven moreno que le despertó las mariposas dormidas de su estómago. No opuso resistencia a ningún impulso de él, mas bien se mostró sumisa, incluso cuando este la empezó a golpear, solo se preocupo un poco por los pequeños, pero la verdad es que ellos sabrían llegar a casa con el dinero de todas las flores vendidas, mas el dinero que este hombre le diera por todo lo adicional que hacía y pedía, y sonrió en medio de la paliza pensando en lo linda que se vería en el otro vestido; el rosado, mientras el moreno seguía golpeándola.

El miró la cara de la niña fría y pálida, en el fondo de el arroyo, y se tranquilizó al ver que sonreía, soltó su cuello, y con una paz censurable camino tranquilo, dejándola allí, sumergida; como quién ha hecho bien.

miércoles, abril 30, 2008

Pasajero.


Elena era una mujer independiente. Se mudo a esa zona montañosa buscando escapar de su fuerte ritmo de trabajo de cada día; conducir por las curvas de la montaña – precipicio cada mañana era para ella una especie de catarsis, hasta que las cosas empezaron a ir mal en su empresa; entonces el camino extenso de cerca de una hora cada mañana y cada noche se le había vuelto mas bien un martirio, y cada vez el camino se hacía mas pesado, y mas largo.

En un principio, la compañía de él en el asiento de pasajeros le había servido para tomar algunas decisiones, carentes de alma; empresariales pensaba ella; para él un dictado como de conciencia de negocios, que daba gozoso, en un tono de victoria sabiendo que Elena las seguiría al pie de la letra; ahora, siéndole molestas, trataba cada vez de hacerlas callar poniendo la radio, pero él continuaba hablándole, y ella escuchando, la radio resultaba un ruido lejano, y el camino por la montaña, un espejismo que sabía inconscientemente de memoria.

La noche anterior, la mala noticia de sus malas decisiones fue mayor que lo que su estilo frío y calculador pudieron haber previsto y lloró toda la noche, sin dormir, ese día el camino era mucho mas extenso y tedioso, la radio mas lejana, y su voz retumbaba aún mas en sus oídos.

El reía victorioso, a sabiendas de lo que estaba logrando, ella se ofuscaba y enredaba mas en pensamientos inconformes, sabía que al llegar a la oficina las malas noticias de ayer serían reafirmadas, y con toda la noche de pensar no había encontrado solución alguna, solo esperaba lo peor, y él que le dice una y otra vez lo fracasada que es, lo mal que la va a pasar de ahora en adelante, el fin de su estilo de vida a menos que le importará a alguien, pero con los antecedentes que tenía de novios que solo se la cogían sin quererla y lo apartada que estaba de su familia, y con la lista de enemistades que tenía incluso haciendo fila, sería realmente terrible verse en esos problemas y sin nadie que le ayude, a menos que un abogado pagado la defendiera, y ya ni siquiera para eso tendría dinero. Era una mujer hermosa, pero nadie se metería en camisa de once varas solo por sexo, le repetía una y otra vez, ella entre el radio y el camino trataba de ahogar la voz perversa de aquel que desde el asiento de pasajeros le molestaba, conforme se acercaba a aquella famosa curva de la muerte, y él que guarda silencio para reírse, para disfrutarlo, y ella que frustrada y llena de enojo, cierra los ojos, aprieta los dientes, y suelta el volante.

jueves, abril 17, 2008

P.D. nuestro gato esta muerto.



Nuestro gato murió ayer durante la cena, dio un maullido extraño y murió, yo no pude, por mas que me contuve, evitar mirarte extrañado por aquello, mientras tu, con una tranquilidad pasmosa y saboreando un nuevo bocado de el asado decías "oh que bien! como molestaba ese gato!"

No pude cenar, me fui al patio trasero y bajo una lluvia terrible y conforme terminaba de oscurecer, cave lo mas profundo que pude y allí termino nuestro amado gato, sepultado bajo el árbol aquel donde por vez primera nos besamos, cuando esa todavía era la casa de tus padres, aquella noche de brujas y duendes en que la noche nos encontró tan solos como su luna, y no pudimos entonces evitar enamorarnos de golpe.

-"Te acuerdas cuando nos amábamos?!"- te pregunte al entrar empapado y lleno de barro a la cocina, donde tu terminabas de botar las sobras de mi plato y las de el gato que ahora estaba muerto bajo el árbol; me volviste a ver y con ese modo de patanería y superioridad que tanto odiaba en ti me respondiste casi sin mirarme -"si, pero eramos jóvenes, nadie podrá nunca culparnos por eso"-

Y es que con el pasar de los años se nos fue haciendo imposible mirarnos a la cara y amarnos, sin con cada gesto y con cada mirada recordarlo a él, ese niño que era tal como el niño de Bennedetti; que era para nosotros nuestro amor que no era mas que un niño muerto; lo extraño es que el libro de Bennedetti nunca dejo de estar en tu mesita de noche, aunque el amor si dejo de estar en nuestra cama.

Esa noche extrañe en demasía al gato que yacía muerto bajo el árbol donde nos enamoramos, llovía y con mucha mas razón lo extrañe en mi regazo mientras fumaba y veía televisión, tu en cambio te divertías con tu cabello y la plancha frente a la coqueta que te regale durante el embarazo, yo entonces viéndote tan "como siempre" y yo tan solo, decidí irme a dormir, de todas formas, y como cada noche hace 7 años en que nuestro hijo murió, no había nada bueno que ver en la televisión, tu asustada te apuraste y pronto sentí tu sombra acostarse junto a la mía, por que eso eramos desde entonces, dos sombras en una cama, paralizadas e incapaces de acercarse, paralelas, cada quién llorando hacía su orilla de la cama.

Y así pasaron los días, los meses los años, 7 años en total, y sin más que hacer decidí con las ideas crearme un mundo para sobrevivir, tu por tu lado adoptaste la monotonía como compañía, y nos quedamos solos y el árbol donde nos enamoramos.

La guerra llego en la noche, como un ladrón, y yo demostrando que no son solo los jóvenes quienes mueren en las revoluciones, me deje arrastrar por el ideal de la contra, por que los de la derecha no bajamos de la montaña, morí a la hora de la cena en una calle del centro, enfrentado con estudiantes y guerrillas.

Esa misma noche desenterraste a nuestro gato, justo debajo de el árbol donde nos enamoramos lo encontraste, y entonces me recordaste, mas allá de nuestro hijo muerto, sin tener que ver mi cara para recordártelo, con mi muerte como escusa para olvidarlo, y volviste a amarme, y volviste a extrañarme, y esa noche me escribiste esta carta cuyo posdata concluye, que nuestro gato esta muerto, igual que tu, que moriste mañana durante la cena, y solo observo al camión militar alejarse, y te espero, bajo de el árbol aquel donde nos enamoramos, cuando esta casa aún era de tus padres, y espero que la soledad de esta noche, y este niño muerto que al fin sostengo en mis brazos puedan de nuevo, enamorarnos de golpe, allá los vivos con sus guerras.

lunes, abril 07, 2008

Vientre silencio.


Se abrió paso entre los curiosos y los rescatistas.
El cuerpo de su hija en la playa, el pueblo de pescadores alrededor, observando, la niña-mujer aún mujer dejando de ser niña; el responsable; perdido en la noche en el mar, mas eso que importa a la madre; hace ya 21 años su esposo fue tragado por la noche, eso importa poco; su bebé en silencio tiene lágrimas y agua salada secas en su cara, y ni una palabra, la necesita, tiene frío, esta fría, está helada, la playa; hiela el mar esta noche, el pueblo mirá, los pescadores en sus lanchas, en la noche, en la solidaridad salen a buscar al asesino, como 21 años antes a un padre que nunca regreso.
Es su niña, su bebé, quién yace silenciosa, en posición fetal, como vino al mundo, en un ritual silencioso callada; no quiso llorar aún después de la nalgada del médico; igualmente como nunca lloró ante los golpes del canalla en fuga, de la misma manera en que jamás dijo nada a nadie, sobre lo que ya todos sabían esa noche, mientras la misma madre que 21 años antes lloraba de alegría; lloraba esta noche apretando a su hija muerta contra ella, como queriendo devolverla; sin sentido ya; a la seguridad de su vientre, tal y como vino; en un ritual silencioso, mientras maldecía todas las veces que le dijo “mi amor... las mujeres nunca dicen nada, aguantan calladas.” El mar ruge, el pueblo de pescadores observa en silencio , madre e hija, la vida, la muerte, y un hombre perdido en el mar.

domingo, marzo 30, 2008

Vestida para la ocasión.



-La alka seltser es espantosa! y la gastritis terrible! Pero bueno, ya se me esta quitando el frío sabes? -

-Tengo miedo, no puedo negártelo, me siento inquieto. Pronto los llamaré para que vengan; quieres que te peine?, espera, te pintaré las uñas además, déjame ponerte el vestido negro de seda que tanto te gusta, te ves preciosa en él-

-No soy bueno con el maquillaje, además, no necesitas mucho, eres hermosa, tan quieta, tan callada, permíteme acomodarte en la cama, duermes tan plácidamente! Abro los ojos, casi me quedo dormido contigo.-


-Ya los llamé, no tardan en llegar, déjame arreglarme un poco, tengo que cambiarme esta camisa ensangrentada, cuando lleguen los policías me entregaré, entonces podrás dormir tranquila, no te preocupes, te ves tan linda como siempre, tal vez ni noten nuestra pelea...- se decía al espejo el hombre transvertido pálido y temblando, con un fuerte sangrado en la entrepierna.

lunes, marzo 24, 2008

Atardecer empedrado.



Contra toda lógica y razón, Alexander salió de la casa sabiendo, que la gente de el pueblo lo buscaba desde hace días para vengarse, pero el atardecer era majestuoso! Las nubes como piedras delineadas hacía la línea donde el sol se escondía, cual dibujo y trazos de artista, los últimos rayos cayendo sobre la fachada destruida de la casa, y sobre su cara; cerró los ojos para sentir la brisa y el sol, sobre sus cabellos y su torso desnudo recién aseado y fresco, contra toda alerta de quién se esconde, contra toda precaución; se dejo ver; pero no le importo, tomo los gritos y maldiciones de quienes venían contra él como si fueran el viento, y con los ojos cerrados aún por su éxtasis, ignoró amenazas, maldiciones y acusaciones de los que se arremolinaron frente a la cuartearía abandonada con rabia y violencia.
Abrió los ojos y en cambio miro ese mismo cielo años atrás hasta su niñez olvidada, su delirio infantil reservado al silencio de su mundo hostil y violento, con la brisa los olores de la cocina de su abuela, con el sol las tardes entre potreros, el cielo estrellado su infinita inocencia atrapada bajo el hombre y el criminal en el que se había convertido, admirado reconoció por ultima vez el dolor antes de perderse de nuevo en el cielo arte que atardecía empedrado, la gente de el pueblo no tuvo problema en volver ladrillos sus odios y frustraciones, Alexander atardeció bajo la lluvia empedrada de venganzas, el cielo empedrado se hizo noche y desapareció con su ultima mirada, siempre hacia las nubes.

domingo, marzo 09, 2008

Volver de el silencio.


Volver a mí.
Despertar e inhalar sangre seca en mi nariz, saborear el gusto a tierra, sentir el frío, fue todo un solo acto.
Está gris, está helado, darme por muerto y dejarme tirado en el bosque, y ahora?
Creo que soy la victima hasta que la encuentro a ella, demasiado joven, desnuda, debí violarla, soy un mounstro, lo mejor será irme, pero también estoy desnudo; es lógico; buscaré mi ropa. Ella también esta llena de sangre, la que inhalo será la mía o la suya?
Busco mi ropa, pero encuentro otro brazo, otra pierna! Dónde estoy? Empiezo a escuchar perros, pasos, hay una luz ahí arriba, de pronto escalo cadáveres,, de pronto alguien se acerca, topo con una pared de tierra, la escalo, asomo mi cabeza, la cutacha de un rifle me golpea, gritos, saboreo sangre! Caigo boca abajo sobre una pila de cuerpos, ninguno es mi victima o mi victimario, siento el fuego en mi espalda, y un frío colarse en mi espinazo, vuelvo al silencio, justo cuando volvía de él, ahora que entiendo la dimensión de esta fosa común, empiezan a lanzar tierra a mis espaldas, sobre este racimo de muertos, y despierto gritando.

lunes, febrero 25, 2008

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto.

Tus ojos serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas ante el espejo.

Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.


Tus cartas y la evolución de el hombre.
Fui coacervado y célula en el big bang de tu vida
transformándome en la evolución de tus años de niña
y desarrolle mi amor en la imagen de tu deliciosa risa.
Me deje llevar presuroso entre tus juegos en mi pre-historia como hombre
me hipnotice en tu mirada antigua y milenaria
descubrí mi romanticismo en aquel garabato que de niño te regale avergonzado
y renací de el oscurantismo de mi inocencia al descubrirte
mujer detrás de tus últimos asomos de adolescencia.

Industrialice mis prioridades de joven
durante tu viaje a ninguna parte y a todos lados
desempolve tus cartas de amor en la edad moderna de mis días al reencuentro
de tu piel mujer y amante dichosa
planee mi futuro en tu era digital de sollozos y alegrías reguladas
para extinguirme con las últimas palabras de la carta de tu vida
mas la evolución continua
en tus ojos despiertos recién nacidos a otra vida.
(aunqyue tu última carta me diga adios)

Amorexia.

Fotografía cortesía de nuestro amigo Penumbra.
"Ladrán Sancho..."

martes, enero 15, 2008

Mariposas en la hojarasca.


Por la cuesta de la hojarasca, la niña esperaba al viento quién venía agitando todas las ramas rojizas, grises y amarillentas de el follaje-bóveda que era piso de golondrinas lejanas, viajeras. La casa rústica de madera, el humo de el fogón, estampa de viaje, de descubrimiento, una imagen de esas encantadoras para los paisajistas, una imagen de esas donde empiezan los cuentos costumbristas de América Latina, esta América prostituta, madrastra, pedófila y necrófaga que tanto vende en las agencias de viaje de el mundo.
Preciso, sutil, minucioso, la niña pequeña, tres años no más, vestido blanco, trenzas de india, cachetes rojos, de jugar con mariposas, mariposas como hojas de otoño que salen de el piso, ella mira apresurada, ella mira y se fascina, no hace caso al hombre ensangrentado que escapa por la montaña, eso no le importa, eso es poca cosa, juega con las ondas que forman su propio pie, y ve nebulosas que vienen de la cocina, su hermano pequeño en la puerta llora, parte adicional de la estampa, la postal de la pobreza, ella juega con la hojarasca que se vuelve agua, el humo sube como una corriente que se escapa de la bóveda, en el suelo una niña, parece hojas, su piel rojiza, sus trenzas, vestido percudido amarillento, nunca tuvo la niña en pie un vestido más bonito, mas blanco o mas limpio que el que lleva ahora, ni parecido al de la niña en el piso; ella misma; pero distinta, con la sangre y ella misma mezclada con las hojas secas, con la niñez esparcida en su entrepierna, y el hombre ensangrentado que corre por la montaña, que se lleva sus juegos infantiles, sus risas su vida, y esos ojos acuosos como ahora el piso de la hojarasca.
A lo lejos una mujer baja la cuesta de las golondrinas, trae la leña, trae la verdura, y su paso cansado es otra estampa para turistas. La niña la ve bajar y hacer una mueca de extrañeza, la hojarasca se le ha atravesado en una corazonada, una golondrina negra no es buena señal, la mujer distingue enseguida a la niña hecha hojarasca, y las mariposas azules que la sobrevuelan, la niña en pie normalmente correría hacía ella a abrazarla, con su hermano en brazos, pero esta vez es la madre la que corre hacía la casa, sabe que algo malo pasa, su niña nunca fue hojas secas, celulosa muerta, la niña de vestido blanco repuesta de la hojarasca agua se eleva con las mariposas, un hombre ensangrentado observa escondido en la montaña.

martes, enero 08, 2008

La invención de la distancia.

...y una gran noticia que quiero compartir con ustedes!

Este texto ya lo había publicado anteriormente y ahora el mismo forma parte de las publicaciones de editorial Kala de México, con ellos muchos proyectos por delante, incluyendo publicaciones en papel, todo en manos de Dios, esta noticia se las debía desde hace como un mes, y bueno, pués ya está acá, gracias a todos por el apoyo y por su participación en este blog, indispensable para el crecimiento de este aprendiz de escritor, gracias por acompañarme en este viaje en mi hora mas oscura.





La invención de la distancia.

Estoy en el mismo café, la misma mesa, te espero.Llueve, la gente corre en busca de el abrigo frío de el concreto. Te estarás mojando?Miro el reloj, también la muchacha que me sonríe tras el mostrador hipócritamente, mientras manda al empleado a avisarme, que es hora de cerrar, yo aún te espero.Dejo el dinero sobre la mesa y tomo las rosas que te aguardaban, se las doy a la muchacha que las acepta por cortesía. Me abrigo en la puerta, vuelvo a buscarte en medio de los que corren. El empleado trata de darme el paraguas que deje en el asiento –no gracias, prefiero mojarme- meto mis manos en la gabardina y camino despacio, yo sé que tu moras en el viento, lo sé por que huele a ti. Tropiezo, caigo en la acera, la gente aunque se da cuenta no se detiene, me siento en el caño a quejarme no de la caída si no de tu ausencia, de pronto te siento a mi espalda, me dices despacio –mírate a ti, que viniste a inventar la distancia!- no te vuelvo a ver, tal vez por vergüenza o por miedo a tu cercanía y dejo que te alejes mientras le vuelas a una señora la sombrilla y despeinas a la oficinista que ya no le importa; esta empapada; ni siquiera vuelvo a verte, te alejas silbando y esparciendo lluvia, la gente te confunde, mas yo sé que eres la misma que abrió una noche la ventana y se lanzó a la distancia, mientras yo dormía.

Mi amigo Julio Cordoba incluye en su blog una nota en primicia sobre el tema, Julio mil gracias! invitados todos allá, igual mi Reina de Ebano, mi apoyo fundamental, de ella este éxito, y todo mi amor y logros.

miércoles, diciembre 26, 2007

La soledad que hay en tu vientre.



Laura se acaricia el vientre.
Le habla, Federico la descubre y se abruma, ella trata de esconderla, pero su mirada la delata, es el susto, y una impropia inocencia brillosa de quien ya no lo es.
Se le acerca y la abraza, llora, pone su mano sobre el vientre también, y con la pesadez de quién tiene una gran carga le pregunta por que?!; ella musita cualquier palabra, "es tan lindo estar así" y llora; "pero ya sabemos que pasará" él asiente con la cabeza, el vientre se estremece.
cada vez que ella había quedado en cinta había perdido cercana a la semana 20 a la criatura, un pedazo de humano formándose, que late y se aferra a una vida por demás perniciosa en su contra, y se escapa, se escapa indefenso y engendro fuera de un vientre que es incapaz de sostenerlo; mientras Laura, mientras ella se niega a no sentirse mujer aunque sea unas semanas, Federico se frustra y entiende, pero no entiende por que asesinar a tanto inocente... "amor, otra vez dejaste de tomar las pastillas, y la opción de adoptar?" Ella se calla avergonzada un momento, "no es lo mismo sentir esto, déjame ser mujer unos días, aunque después tenga que ver a mi bebé escurrírseme entre las piernas en ríos de sangre! déjame! a fin de cuenta un día de estos me muero y tu ya serás padre con otra! yo solo sirvo para soñar con este pobre embarazo hermoso y maldito!
Ella llora y Federico de un salto se levanta, lo escucha por la casa agitado hasta quedarse dormida.
Despertó, su vientre le ardía y la cama llena de sangre le hicieron saber que había ocurrido finalmente, otra vez abortada su femineidad, otra vez abortada su efímera alegría.
Olvidó con tristeza, guardó con rabia la última caja, era un maldito sin duda! Olvidarla de esa manera! Dejarla sola cuando más lo necesitaba!
Miró el espacio vacío que las cajas llenas de biberones, pañales y ropa de bebé que no llenaban el espacio donde el hombre que amaba guardaba antes sus cosas, pero la soledad de su vientre lo hizo inventar la distancia, abrazo su tristeza estéril mientras lo maldecía, cayo sentada en el piso frente al closet: mientras lloraba desesperadamente su soledad. Su vientre se volvió a estremecer, su mente empezó a volar.

martes, diciembre 18, 2007

Ahora.



Es hora oscura y silenciosa.
Esta noche mis alas negras dejan caer una a una sus escamas.
Hoy solo logro transportarme y la materia oscura y gaseosa que produce mi teletransportación se vuelve arena, queda en el piso, se la lleva el viento.
Mañana reneceré.
Perdón por la tristeza.
-Mujer, hueles a sangre.
-Hombre, tu semen sabe a tierra.
Salutación de el ahora.
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Soñé.

Soñé que volvías como siempre
como cuando me amabas
te soñé como siempre
ya no con tus ojos diluidos en odio
ya no con tu frente ceñida
si no mas bien con tu sonrisa

Olías a dulce de tapa
a mar
a lluvia en la ventana
a sueño que se encuentra
a dicha
a alegría

volviste como vuelve la gente
no como vuelven los fantasmas
volviste gloriosa
como siempre
hermosa y amada
volviste mientras besaba mi almohada
y soñaba

Volviste y el desamparo
no viene de tu ausencia
volviste y mi tristeza
se ampara en que estabas al lado
dormías y no te dabas cuenta
que yo soñaba.

Soñé que volvías
soñé tu abrazo y tus ojos que me decían que me amabas
soñé y tu dormida
no te dabas cuenta siquiera
de que te fuiste
y yo soñaba que regresabas.

lunes, diciembre 10, 2007

Estigma.



Ella sangra mariposas muertas, que se desmoronan con el aire.
No grita, mas su cara desfigurada por el dolor es muy distinta de la de el Cristo calmo y fino de las imágenes.
El torturador joven y loco le pone una corona de espinas, ella desnuda ya no siente la dislocación en sus tobillos tras el violento acomodo de sus pies, para lograr el extraño ángulo en que los crucificados de las iglesias tienen los mismos clavados al unísono, mientras las palmas de sus manos se desgarran por la imprecisa ubicación de los clavos que la sostienen en la horizontal de la cruz.
El torturador se siente defraudado, pues no logra en ella emular a su Dios muerto, quizás por que no toma en cuenta que las imágenes no tienen el sexto estigma de el Cristo, al verse tan humillado y abandonado por su Padre, el mismo que tomo pose de Dios dormido para quienes hicieron las imágenes de las iglesias.
Ella , su espalda flagelada por el látigo, el costado penetrado por la daga, destrozada y sangrande, desfallecida, no se parece en nada a la imagen que tratará de emular el joven loco; el torturador es quién resiente el sexto estigma, el que ni la doctrina ni las escrituras señalan, y que él empieza a entender frustrado por no ser quién cuelga de la cruz.
Se frustra! grita! gime, la ve clavada y poco sublime, ni su infantil belleza disimulan el desastre carnicero del que fue objeto! el asesino, Judas; según entiende, cuelga del cuello como el traidor que no lo fue, tan solo en los evangelios de la doctrina que lo volvió loco, sétimo estigma piensa, mientras se defeca y eyacula en sus propios pantalones.

lunes, diciembre 03, 2007

El fumador invisible.



Sigue muerta.
Aún sostengo por temor el insecticida en la mano, a una distancia prudencial. Termino de ir al baño y vuelvo a la cama.
Ahí esta, sigue muerto, pero no para de fumar junto a mi cama, sin ningún respeto a mi vida, sin que medie la menor pretensión de consideración de su parte, y debería ser así sin duda, el es al mismo tiempo quién atormenta mis sueños, el velador de mis pesadillas, gestor intelectual de mi muerte, de mis terribles sueños.
Cada día es la tos quién me despierta, mis pulmones llenos de nicotina y alquitrán desvelan cada una de mis imágenes terribles, en los que me ahogo por dentro, luego lo veo arrastrarme a las cámaras de fumado, desfallecido, envenenado.
No me importa que deshaga en desdicha mis noches, que alteré mi silencio al dormir con su respiración y aspiraciones de tabaco, pero el humo me asfixia, y tal como el cuervo que se entrometía en el dolor de Poe por su amada Leonora, el invisible sigue allí, fumando al lado de mi cama, yo me muero de a poco; el efisema pienso; la recuerdo, el sigue muerto, mas no hay insecticida contra el alquitran de mis pulmones, de mis sueños, fumo mas cada noche sus asuntos pendientes de invisible, y me habla al oído, en una bocanada que aún hoy induce mis pesadillas. Mi atrapa-sueños huele a tabaco, ni la medicina tiene explicación para esto, él sigue allí, yo me ahogo de la tos, mis pulmones se llenan de nicotina, me preocupa escupir tanta sangre, mientras él enciende otro cigarro invicible, que no es para él, me incorpora en la cama, sonrié y bota una bocanada mientras me pide que hablemos, y yo, temeroso accedo.
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Pués este texto es una variación de otro que escribí para un blog al que me invitaron a escribir, de lo cúal me me siento sumamente orgulloso. dada la calidad de quienes escriben en dicho blog, autores realmente buenos, con letras terribles, blasfemas y necrofagas como nos gustan a los feístas, los invito a todos a apoyar este nuevo proyecto colectivo, que lleva poco tiempo, pero muchas ganas, EL CLUB DE LOS NOCTAMBULOS.

domingo, noviembre 25, 2007