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El cielo puede esperar...


Aún falta para el regreso
que la esperanza se materialice
que se vayan algunos invisibles
que la realidad nos encuentre dormidos en nuestras camas.

Actualización. 14/2/2008

Esta noche todos dormimos en nuestras camas, Saúl, nuestro pequeño héroe, con esa sonrisa que mata demonios (que heredo de su madre) ha terminado con todos los invisibles, la esperanza se materializó esta tarde. Bendito Dios! y benditos todos y cada uno de ustedes que con sus oraciones, su apoyo y sus buenos deseos han sido pilar de esta, ahora alegría.

Saludos desde mi hora mas oscura, prometo publicar la primer foto de Saúl.

domingo, febrero 10, 2008

Llueve.




Han pasado los días lentamente, y la gente no parece darse cuenta finalmente del temporal tras un largo invierno.
Llueve, es cierto, pero llueve sobre las cabezas de todos y cada uno.
Ella corre cada día, como siempre, de el trabajo al mercado y a su casa, ahí su niña de 7 años, a cargo de sus hermanos sabe que su madre pronto llegará.
San José de Costa Rica es una ciudad oscura por naturaleza, y por el abandono de sus autoridades; ella cree que ellos piensan lo mismo que ella, sería mejor barrerla con bombas y empezar de nuevo.
La delincuencia es parte de el tétrico paisaje oscuro y fétido de la noche, estas mollejas de pollo deberán servir para apaciguar el hambre por hoy y por mañana de los niños, y corre, corre en medio de la calle y bajo la lluvia; lo que oscurece aún mas la ciudad; en medio de la gente, los maleantes, y sorteando a los vehículos.
Un pito acelera su paso a la intransitable acera, por un momento, el mismo vértigo que guía el pie del conductor al acelerador, la incita a quedarse en la calle, pero sus tres niños la esperan con las mollejas, con la leche de el pequeño, y para usarla de cobija en la fría noche.
“Ojala hoy no se haya metido el agua”, sigue su paso alterado solo por algún atravesado y se apura, despista a los dos tipos que la siguen, estos desisten sin mas al verla tan pobre y mal trecha bajo la luz de una de las pocas luces que sirven a la entrada de el bulevar, y ella presurosa y mojada sube al bus, no es una mujer ni vieja ni fea, pero es una mujer descuidada y demasiado trabajada, todo por que no tuvo la falta de pudor que se necesita para ser puta, y por que tiene a una hija que según ella, y gracias a la educación pública paupérrima y tonta, sin recursos, tendrá un futuro mejor y no merece tener esos ejemplos, y menos de su madre.
Se apura al bajar, desciende desde el caserío hasta el tugurio, o “conglomerado habitacional informal” como lo llama el instituto de ayuda social, pero se da cuenta de inmediato que algo ha pasado, y que todos la miran mientras camina por el trillo de tierra encriptado por latas hacia el final de el “caserio”; y entonces incluso deja las mollejas tiradas, corre presurosa y corre desesperada, mas se detiene a solo unos pasos de donde debían estar las latas que cobijaban a sus hijos, Adriana de 7, Adrián de 5 y Jonathan de 2, pero solo vio a los rescatistas, a los bomberos y a los periodistas, y el río maniático que se lo había llevado todo! Y la gente la señala, y entonces el informador corre, le pone el micrófono en la cara y le pregunta “señora, como se siente?” y el tiempo se devuelve, a pesar de el pito, ella decide no quitarse del medio de la calle, el vértigo de el conductor atrofia sus sentidos y no frena, la acera es un río; la trabajadora social le dice a Adriana; horas mas tarde; que Dios se llevo a su mamá al cielo, mas ella sigue corriendo en su inconciencia, y por mas que corre no llega, no encuentra el camino de vuelta, y atónita no reconoce su cuerpo debajo del carro, para ella solo existe el rugir de el río, y sus tres pequeños que la esperan.

martes, octubre 30, 2007

Pequeño.



Cuando yo era pequeñita, y mi casa también lo era, todas las cosas eran de guardar, la sala era cocina y habitación por turnos, y mi madre era mujer, costurera y magdalena de igual forma. Me siento desnudo y claustro de libertad en este afuera, mientras mi madre por un rato; creo; deja de ser viva y la casa se vuelve capilla, habrá que guardar a mamá ahora, por que el mundo es pequeño, y las cosas en él, también son de guardar.

martes, octubre 23, 2007

Desconocimiento.


-Otra vez tu! Me has despertado
-Disculpa... –dice sonriente y malvado el invisible desde el techo de la habitación – no quería despertarte...
-Eres un mentiroso! Siempre lo haces, pero igual aunque ya no te temo insistes en molestarme!
-Ese es mi trabajo y lo sabes, mas ya que ahora estas despierta; conversemos un poco no?
-Aaaaah, te sentías solo?
-Jamás! La oscuridad es la guarida de los demonios, tu miedo mi universo, mi maldad mi coartada!
-No mientas! No tiene sentido, ya estoy demasiado vieja y sé demasiado como para creértelo, igual seguramente pronto, seré como tu, no me engañas
-Siempre orgullosa! Siempre tan pedante! No te fíes de mí, podría atacarte si quisiera mientras duermes, o quizás causarte pesadillas! Volverte loco! Jajaja
-Ya no te odio sabes? Hace tiempo deje de hacerlo!
-... no me digas eso..
-aún me reconoces verdad?
-soy demasiado viejo para admitirlo, y tu para no saberlo!
-ya no te temo
-eso lo sé, desde hace años lo sé, sé también que no te atormenta lo que pueda o no hacerte...
-Sé quién eres, quién fuiste, te odie por irte, te odie por volver invisible! Pero ya no importa, estoy segura y se ha vuelto incluso agradable tenerte en casa.
-calla mujer! Soy un demonio y no o puedes venirme con eso! Me importa poco amarte!
-...y yo a ti... pero ven, tengo sueño, acuéstate conmigo, cobíjame con tus alas
-no sabes lo que dices! Deliras! Es parte de ser anciano lo sé!
-No seas tonto Eugenio, ven y abrázame! Ven a dormir conmigo, tu espacio siempre ha estado esperándote!
-No puedo Martha! Y si te robo la respiración mientras duermes?
-Me estarías haciendo un favor.

martes, octubre 16, 2007

El viaje.



Es extraño que el cielo exija mas estrellas fugases de vez en vez, como si a deshora alguien necesitará llamar de vuelta estos espíritus, será que no hay suficientes ángeles en el cielo? Desolados nos deja la muerte que inicia estos viajes con nuestros seres amados, y que nos dejan huellas perennes y profundas. La ausencia es una daga profunda, mas los recuerdos y el amor eterno son abrazos en el alma que nunca se olvidan. Hoy has heredado el reino de los cielos con todas sus estrellas, trascendido a la vida, iniciado el viaje, sabemos que del otro lado esperarás a los que dejas, en un pacto silencioso eres silencio en silencio presente en cada uno de los momentos de lo que resta de sus vidas, el dolor es inoperante, el amor que dejas será motor y eso es tu legado, eso no te lo llevas, y la promesa de encontrarse mas allá de las estrellas.


A la memoria de Natalia Trejos hija de nuestro amigo y hermano de sentimiento Alejandro Trejos, todo nuestro amor y nuestra fuerza esta contigo y tu familia, nuestras oraciones, aunque nada de esto mitigue su dolor, sepa que quienes le queremos estamos a su lado. Un abrazo del alma.


Amorexia & Reina de Ébano.

lunes, octubre 08, 2007

Bienvenido.


Viniste sin decir palabra
Nos dejaste pasmados
Volviste luna el vientre de tu madre
Ahora sus lienzos llevan tu mano
Has vuelto mi tristeza
Tu ausencia
Tu silencio
Mi soledad
La soledad de su vientre
En una fiesta
Bienvenido
Bienvenida
Sabrá Dios por que me ama tanto
Y desde las corrientes lejanas
Te trajo hasta mí
Déjame pedirle a tu madre
Que mengue esta noche su vientre
Mientras yo te canto
Mientras te arrullo
Y tu luego
Sin decir palabra
Me haces sonreír mientras duermo.



Para Saúl, te espero bb!

martes, octubre 02, 2007

Auto-cuervo.



Dicen que vive en lo oscuro, que es negro como la noche, prácticamente invisible, él es su noche, y de día no es por que no existe, por eso se llama auto-cuervo, tiene la piel llena de plumas negras, y alas enormes en la espalda, pocos lo han visto, pero tiene cara de hombre, él es para él la única existencia, su tiempo y su espacio, mas además es un vengador, y por ello inmiscuye en nuestro mundo su odio vuelto sombra, silencio, nocturno, cuentan que salió del escusado de hueco del putero de la vieja, el de las niñas desgarbadas y mudas. Las protege, las venga, cuando una niña fue tomada por un hombre él llega y la huele, rebusca los rastros del hombre en sus fluidos, luego lo busca, luego lo envuelve...
-se los come Daniel?-
-no!, solo los mata, después los encuentran en las copas de los árboles, como a la vieja-
(auuuunnnnhhh, sniff, sniff) –escucha! Esa es su bocanada, nos esta oliendo! Camina sin hacer ruido, dicen que es ciego, mantente abajo, que no nos encuentre!-
-dónde esta?-
-Al lado, enfrente! Arriba, a la par! Lejos! No lo sé, él es un pedazo de la noche, puta sal! Pero lo de Rosita no es como esto! Ella es ya casi una mujer, y yo, yo estaba tomado, ella me sedujo! Lo juro!-
-De que hablas Daniel!?Cállate! Tengo miedo corre!-
-No es lo mismo! Corre! Corre! Ahí viene la noche!

martes, septiembre 25, 2007

El instante de el olvido.


Hablan, ella solo los escucha como ecos lejanos, el monitor cardíaco domina su atención, y el pasado, la razón de su estancia allí es demasiado borrosa, solo recuerda esa sonrisa silenciosa sobre sí mientras le acuchillaban.
-La policía no sabe nada aún, el padre aunque ya fue dado de alta carga con las heridas-
-Qué horrible crimen!, mira que violar al muchacho, y además dejarle a la madre en este estado!-
Para ella son palabras, no entiende, no recuerda, su realidad corre entre el monitor y las personas lejanas, la penumbra lo inunda todo, un silencio primordial aderezado con sonidos lejanos, pero el monitor esta primero, y hasta ha logrado darle seguimiento en su desvarío, no se esfuerza por encontrar los recuerdos, y estos no la buscan, no la atormentan.
-Nada que hacer!- escucha lejano, luego el latido electrónico, y nada mas, el tiempo son solo instantes dispersos en su inconciencia.
-El mismo padrecito ha venido a darle los santos oleos- y solo esta vez, por infinitesimal secuencia de segundos le causa esa sensación nueva, un frío le llena el espinazo hasta el desvanecimiento nuevamente, le roba ese recuerdo justo cuando vuelve el monitor a ser su todo.
Despierta; la ve; a la enfermera; conversando con él, el frío en pausa tras la inconciencia vuelve, el padre se acerca y finge confortarla, le habla de Dios y bendice su camino a la muerte, entonces vuelve ese recuerdo, en diapositivas, como flashes del terror, entrar por la puerta y verlo sobre el muchacho fue un mismo acto! Su hijo! Tomar el cuchillo y herirlo! Los golpes, y esa sonrisa mientras la acuchilla, el monitor le aturde y el frío se convierte en el gélido brazo de la muerte entrándole por la nuca hasta los pies –Yo cuidaré de tu hijo, no te preocupes!-le dice el mounstro mientras sonríe al darle esa última puñalada, un espasmo terrible y el frío, mientras el recuerdo vuelve para ser el último instante de su olvido, de nuevo el monitor cardiaco es su realidad, esa sonrisa en sus pupilas, él santifica y escucha el monitor detenerse.

lunes, septiembre 17, 2007

Muñeca.

-Qué hermosa muñeca han dejado tirada aquí- Pensó Don Gilberto al descubrir el cuerpo aún tibio de la apenas hace un año adolescente en medio de la basura sin recoger de el parque frente al instituto de seguros, tan pequeña y joven, tan inocente, tan llena de sangre, de sudor y de los jugos de las bolsas que se mezclaba con el agua de la lluvia de la reciente madrugada –Quién pudo haberla dejado olvidada?! Se pregunto irónica e inocentemente.
Mas no reparo en mas cuestionamientos, con su carretillo y sus 70 años a cuestas tenía fuerzas aún con su miseria de dedicarse a recoger de la basura todo aquello que él pensaba podía servirle y que otros habían desechado, así que tomo cariñosa y cuidadosamente aquel cuerpo frágil e inerte y lo acomodo sin problemas en su carruaje oxidado y dispuso volver a casa con el tesoro encontrado.
De los pocos que lo vieron camino a el oeste de la capital, hasta el puente bajo el que vivía, ninguno puso atención a su carga, ni al viejo decrépito e indigente que era paisaje habitual para quienes a esas tempranas horas se apuraban por llegar a sus destinos. San José aún dormitaba, y su conciencia era escasa a las seis de la mañana.
-Esa ropa de putita no es digna de una muñeca como tu- le decía a el cadáver mientras lo desvestía y lavaba con el agua de el río en su tugurio de latas bajo el puente, la vistió cuidadosamente con un vestido a cuadros atrapado en le tiempo, milagrosamente bien guardado, milagrosamente entero, le arreglo la cara, el cabello, abrió campo en su destartalada cama en medio de todas las muñecas plásticas y la acomodo semi-sentada junto a las otras, obviando el olor a sexo añejo y desgarrador, se alejo hasta la puerta de plástico y sonrió mientras admiraba su colección hermosa; de todas formas en aquella miseria el olor era algo que no importaba. –Nos vemos en la noche muñecas!- dijo mientras tomaba su carretillo con rumbo a los basureros de San José. La Muñeca de carne dibujaba una sonrisa extraña que él le dibujo en la cara, finalmente alguien la veía como un tesoro, como una muñeca, a pesar de su muerte, aunque esa noche tuviese que resistir las caricias mal sanas del anciano.

lunes, septiembre 03, 2007

La venganza.



-Esta noche este maldito me las paga!, No voy a tener a este hijo bastardo de ese mal nacido! Lo juro por Dios que hoy lo mato! Qué se piensa!? Qué se cree!? Decirme marihuana! Decirme zorra! Frente a todos en el bar! Y yo cuidando a este pedacito de mierda en la panza! Se jodieron! De seguro será un maldito igual que su padre!-
La ira ciega e inconsciente la lleva al baño, se toma las pastillas y siente como se estremece el vientre. –Sal de ahí maldito! No quiero en mí nada de él! Saberte muerto y decírselo! Que te tiré por el escusado será delicioso! Sal de ahí y muérete!
La mujer sentada en el inodoro suda la combinación de abortivos, el producto de su vientre lucha y se aferra a una vida dada de mala gana! Se sostiene de el primer instinto, el niño necrófago se niega a la muerte y pacta con ella! –Te doy a mi madre- le dice y esta acepta, la mujer cae abatida por el dolor y sangra, el no nato se alimentará de ella, solo deben mantenerla respirando! La mujer cae, se desmaya, desfallece, en una clínica del centro los médicos logran sostener el embarazo, la vida artificial de la mujer le alimenta, el padre le comenta a la enfermera –este guila es fuerte como su padre!- no me necesita, cuando nazca denlo en adopción, yo no puedo verlo- El vientre salta y piensa mientras consume el suero con que mantienen viva a su madre –algún día te encontraré maldito! Algún día!-

lunes, agosto 27, 2007

Las mentiras susurradas al oído.


Engaño


El fuego en su cabeza solo tarda un segundo, inmediatamente el arma cae de sus manos, y con sus ojos muertos aún distingue en la penumbra todos y cada uno de los cuerpos tendidos.
-Lo he hecho bien?- le pregunta. El invisible sonríe y la mira complacido, le muestra los dientes.
-Por que me hiciste matarlos si no te has ido?, me dijiste “mátalos y mátate para que yo me vaya” mas sigues aquí!- le dice asustada.
-Gracias por alimentarme- le susurra el invisible, mientras lo ve acariciando la cabeza destrozada de su cuerpo muerto.


La espera.

Ella mira hacia la puerta, aún cuando sus pezones erectos podrían hacer pensar otra cosa, no esta excitada, y aunque esta desnuda, esta sola. Mira a la puerta mas ya no espera a el amante, solo sueña, lo ve llegar sonriendo de el viaje que nunca acabo, y que lo llevo bajo tierra. Ella sostiene en sus manos un tarro de antidepresivos, aunque es joven sus ojos envejecidos por el llanto, ya no alucinan su llegada, tratará de subir de plano; piensa; para encontrarlo un poco mas allá de la conciencia; la tina esta lista, sin duda alguna saldrá a buscarlo, y no espera regresar.

El fin de el mundo.

El primero fue aquel tipo que cargo a su hijo muerto hasta el parque, lo puso en una banca y llorando sobre su cuerpo se disparó en la sien derecha. Lo sabíamos, muchos padres tampoco lo soportaron y no esperaron la media noche para hacerlo con todos. Como llegamos a este punto de la humanidad? A autodestruirnos de forma instantánea al mismo tiempo? No importa, que importa ya? Los ataques nucleares programados borraran todos los vestigios restantes, a aquellos que no se atrevan, a los rebeldes pro-vida, lo que somos y lo que fuimos.
Se acerca la media noche, se escuchan disparos anticipados por todas partes, y que Dios nos perdone!, no queda nada, caemos uno a uno y todos. Me apresuro a dispararme junto a Ilse cuando vemos el resplandor en el cielo, y escuchamos el rugido de el viento nuclear acercarse.

miércoles, agosto 22, 2007

He tenido una idea maligna.


He tenido una idea maligna, necesito entender, un manifiesto filosófico tan simple, pero nunca comprobado, mas puesto a prueba por él, desde los ojos de un asesino en serie; el dolor es dolor desde la visión de la adolescente que trabaja en la tienda y no vuelve a casa, hasta la señora rica sorprendida haciendo yoga en su terraza, los gemidos de una blanca, el llanto de una negra, el dolor terrible en sus caras, las suplicas demenciales de piedad, un muerto es un muerto en el estrato mas alto de la sociedad o en el campo rural, un asesinato es un asesinato en el anonimato, o en la escala más alta de la vida pública, y su modus operandi siempre el mismo, las toma por sorpresa y las seda, suficiente para que aún el dolor les haga gemir y llorar, las corta poco a poco y sistemáticamente, infringe en ellas el mayor dolor posible, se excita, se masturba sobre su victima inmóvil por las drogas pero que lo ve todo, lo escucha todo, lo siente todo. Imagina que para ellas el golpe de semen en su cuerpo ha de ser una humillación terrible, por ello las conforta y las besa, les acaricia el pelo mientras las heridas infringidas en el cuerpo las van desangrando poco a poco, se excita de nuevo, mas esta vez siente el peso de sus actos y el remordimiento de alguien religioso, entonces se flagela el pene un poco, lo hace sangrar sobre el semen, sobre la sangre de la victima, dibuja una cruz macabra con los fluidos, mas la cara nunca se las toca, las deja inmaculadas y perfectas, con sus muecas de dolor; les unge con aceite las chacras del cráneo, las vendas son sin duda para rodearse el pene, sale como entra, como un fantasma, como un demonio, pero no es mas que un hombre, un hombre débil que necesita drogar a sus victimas para dominarlas y así cometer las vejaciones de su ritual liberador, sin duda él ve a los demonios que le gritan al oído, pero el parenterol no tiene el mismo efecto en todos los organismos.
Cerró los ojos mientras llegaba al clímax, su novena victima se recuperaba herida y torturada, invadida por la rabia y un sentido de supervivencia
–Solo se te para si gimo de dolor y lloró maldito!- le dijo mientras utilizaba el cuchillo en su ingle, el mismo que él usó para torturarla, mas el asesino no grito, de nuevo lo corto pero esta vez en el pecho, el tipo sonreía y se excitaba mas, ella repitió la acción mientras el enfermo embriagado de dolor se venía, entonces entendió el manifiesto filosófico que le legaba.
De pie frente al asesino muerto y desfigurada por las heridas, sabe que necesita atención médica, llama al 911 y se queda de pie frente al cadáver de su torturador, el cadáver sonríe apaciblemente; pleno; ella se regocija y se excita, se masturba frente a su victima mientras espera a la ambulancia, a pesar de la sonrisa, ha distinguido una lágrima en la cara del asesino y una deliciosa; para ella; mueca de dolor en él, ahora ve a los demonios que le gritaban al “carnicero redentor”; como le puso la prensa; pero gritándole en los oídos propios, mientras tiene un orgasmo; -y si el ciclo cambia de género e inicia de nuevo?- se pregunta; la que hubiera sido su novena victima ha tenido una idea maligna, mientras los cruzrojistas comienzan a atenderla.

lunes, agosto 13, 2007

Descuidada metamorfósis.



Despertó después de 16 horas. La jornada había sido agotadora y el descanso parecía mas que merecido, tras 36 horas continuas de trabajo todo era confuso cuando llegó a casa, había muebles que parecían nunca haber estado allí y lugares vacíos donde quizás faltaba algo, pero eso no importaba, cuando llego finalmente solo le importaba encontrar su cama y lo hizo, cayo sobre ella aún con ropa y zapatos, despertó de la misma manera.
-Debo tener días de no verme en el espejo!-se dijo mientras caminaba hasta el baño-Este maldito dolor de cuerpo! Tanto stress! Si aunque sea me hubiese visto una vez en el espejo habría notado que tengo sangre seca en la nariz, el pelo despeinado, el cachete lleno de.. salsa? lagañas, y el bigote y la barba? Por Dios! Qué sucede?! este no soy yo!!!-se espantaba mientras veía en el espejo a una mujer que no conocía.

martes, agosto 07, 2007

Subconciente.


La anciana parece haber estado allí siempre, nadie recuerda nunca verla llegar, ni nadie la ve irse. Se sienta quieta y callada en las gradas de el ministerio, al principio solo quería saber que había sido de ellos; nunca nadie le pudo explicar; sigue allí siempre con los ojos llorosos, sin decir palabra, sin pedir una limosna, sin recibir nunca una ayuda, un almuerzo, un café, todos saben que esta allí y ya a nadie le importa, no estorba, no existe, es una sombra.
Para ella todos son imágenes borrosas, cuando alguien la mira o le habla, ella parece mas ausente que nunca; quizás es parte de la escalinata, y todavía no se ha dado cuenta; que perdió la esperanza, que en verdad no esta allí, que su mente y su alma impasibles no se retiran desde hace ya varios inviernos, hace ya varios veranos.
Tira su cuerpo hacia atrás, se limpia las lágrimas, y emite un quejido lastimoso mientras jala aire pesadamente; esto llama la atención de la mujer que vende periódicos, del viejo que vende libros legales y códigos, de la muchacha que vende empanadas, sobresaltados se acercan a ella, le gritan, le preguntan, mas para ella son solo fantasmas, no logra siquiera reconocer sus caras, se fastidia, se enerva, llaman al oficial de seguridad que presuroso avisa por la radio, ella se levanta de la escena, baja los escalones y vuelve a ver a todos agitados ayudando a una anciana, le da la mano al invisible alto y delgado que la llama, y se apresura a buscarlos; la niña camina saltando mientras se aleja de la mano de el espigado hombre de negro, mientras en la conmoción la anciana muerta se vuelve de nuevo humana.

martes, julio 31, 2007

El peso de la noche. (Girando sobre sí misma)



La noche se oculta en sí misma, el demonio emerge al erguirse en el alo rojo de la cima de la montaña, es una gárgola adormecida, una aparición desnuda y clara, invisible para todos menos para Gerardo, que junto a su hijo pequeño que no entiende, aguarda en vela y despabilado lo que podría venir.
El sabe que la gárgola solo sale a alimentarse, él entiende que la oscuridad de su casa a la ladera de la montaña es el único lugar que tiene a kilómetros de distancia el gigante invisible para poseer, raptar y llevarse el alma que le dará comida por ese año, y esta vez cree estar preparado; distinto a las veces anteriores, distinto a lo que sabe ha pasado antes, ajeno a el pasado donde solo fue un espectador aterrorizado, conciente de el sacrificio magnánimo de su mujer, quién hace un año atrás se entrego a la salvaje y empecinada caída libre de el demonio en busca de su alimento.
Es como si una manada de elefantes bajara por la montaña aplastándola, y llevándose el alma de quién se entregue a su paso; mas sabe también que de no ser así, las manos invisibles de el demonio entrarán a la casa a buscar al más débil, y no entiende entonces por que sigue allí; mas no se cuestiona demasiado; solo sabe lo que los hechos han demandado hasta entonces, su hijo pequeño parece no entender, mientras mira por la ventana el extraño comportamiento de su padre, quién armado por una escopeta y con su virgen de yeso pintado, mira hacía la cima de la montaña, y espera. –Esta noche no maldito, esta noche te mando o me llevas al infierno! Pero no te llevarás a mi hijo, lo único que me queda de ella.- Ya una vez primera se había llevado el demonio a su hijo no nato, un año mas tarde ella entendida de su naturaleza se entregó por proteger a su recién nacido, el mismo niño pequeño que no entiende por que mira tras la ventana a su padre sudado de miedo y de odio.
El demonio aún dormita, el niño no sabe que el año tras anterior el demonio que emerge de la cima de la montaña se llevo a su hermano; y un año mas tarde a su madre; el alo rojo tras la gigantesca gárgola mantiene en vilo a su padre, quién espera aterrorizado poder destruirla de alguna forma.
El demonio invisible y gigante levanta la cabeza, abre los ojos; es demasiado no tener solo que volcar la montaña por la subsistencia económica; si no además tener que luchar contra el demonio con tal de salvar a su hijo, exagerado no tenerla a su lado, extremo haberla visto dos años antes amanecer sin el fruto de su amor en el vientre; solo para ver al demonio engullir y saborearlo en la cima de la montaña en la mañana, hasta quedar dormido doce lunas más, -esta noche no maldito!, no te vas a llevar además a mi hijo, me llevarás a mi, o te llevaré yo-
El demonio levanta la cara, él prepara su arma, se encomienda a su virgen, el niño mira por la ventana.
La sombra se desprende de la cima, baja en caída libre quemando y aplastando el follaje, la montaña, la soledad y el silencio de el peso de las noche se tragan los disparos y los rezos de quién espera al demonio; sube a la cima con la victima, cuál gárgola lo devora, y empecinada se queda de nuevo dormida volviéndose otra vez montaña, apaga su alo rojo una vez mas aunque sea solo hasta el próximo año; el niño solo y asustado mira por la ventana.

lunes, julio 23, 2007

Días.


Amor, otra vez me siento cansado, como si finalmente mis bolsillos estuvieran tan llenos de asuntos pendientes que me es imposible seguir caminando con ellos Hay días.
Esta noche quisiera salir, relajarnos, a aquel bar de luces bajas y música fuerte, perder este dolor de cabeza diluido en el humo de cigarrillos propios y ajenos, separar cada una de las cosas y lanzarlas al desorden, volver libre y vacío de esto a casa, cantar, bailar, conversar amenamente! Pedirme otra cerveza, y otra, y otra... que te parece?Ah si tan solo pudiera salir de aquí y encontrarte, pero afuera es demasiado solo, como para dejar la seguridad de mi soledad, y la verdad, no sé si tu me estarás esperando en alguna parte.

lunes, julio 16, 2007

Los tres cerditos.


Cansado de ver como todas las bolsas de mis pantalones se rompían irremediablemente ante la cantidad exagerada de monedas que me sobraban desde que ya no te llamaba, decidí conseguir tres cerditos de esos de barro que son alcancías.
Compre uno pequeño para las monedas de cinco, que eran las que usaba para saludarte y cumplir los requisitos de rigor de una llamada telefónica; como estuvo tu día? Yo igual que siempre, mucho trabajo! Ese cerdito tiene mi nombre por lo pequeño que fui al gastar todo mi menudo en ti sin darme cuenta mas allá, que solo por teléfono fingías amarme.
Compré uno mediano para las monedas de a diez, que eran las que usaba para contarte de todas las cositas mías que tenía para ti; los besitos que te iba a dar cuando te viera, lo que tenía planeado, lo que te iba a hacer cuando solos al fin hiciéramos el amor. Ese cerdito lleva tu nombre, y se lo escribí con marcador, para que no quede duda, que estas monedas de a diez eran para ti tan poco, como para mí cuchillas en el pantalón.
Y finalmente compre un cerdito grande para echar las monedas de a veinte, las que usaba para decirte que te amaba, para predicarte mi estúpida devoción por ti y nuestras conversaciones telefónicas, de mi confianza ciega y tonta para amarte aunque solo por teléfono me animaba a decir estas cosas y otros temas trascendentales. Este cerdito sin duda , no podía llevar otro nombre mas que el de él, el mismo que sin duda reía al oírte hablar conmigo cada noche, el mismo que ocasiono que todas las bolsas de mis pantalones terminarán remendadas.
Con lo que ahorre pienso comprarme mas alcancías, pues sin duda siempre me hará falta hablar contigo, y con lo que ahorre de estas sin duda me compraré un celular, con el cuál de nuevo estúpidamente esperaré que un día me llames aunque sea para preguntarme: “como estas?”

lunes, julio 09, 2007

Cotidiano.



No era un día extraño, la ciudad despertó adormecida y con resaca como cada lunes, el ruido empezaba a tomar las calles como un amante toma a su compañera, Gerardo despertó con el desánimo y la convicción que se deshacía cada día al mismo tiempo, encontrar trabajo y recobrar la estabilidad para su mujer y sus hijos, para su vida, para la sociedad implacable que selecciona solamente al mas apto.
Se levanto y se ducho como cada mañana, acomodo sus, currículos en la carpeta con la que recorrería los distintos oferentes de empleos que en los últimos meses solo le habían deparado negativas, mientras la liquidación de la transnacional que había partido a un país de el norte se consumía.
Se vistió sin ponerse la camisa mientras se rasuraba en el espejo de el cuarto; su pensamiento divagaba sobre el futuro de su mujer y los niños que aún dormían, se distrae un segundo con el filo de la navaja, llora, se miente y se distrae, se acerca a su esposa y la besa, ella dormida apenas responde, el se vuelve a limpiar las lágrimas mientras le corta la garganta profundo y le dice que la ama, que no se preocupe, que todos los problemas acabarán pronto. Se dirige al cuarto de sus niños, repite la acción besando a sus angelitos, a la mayor le besa en la frente, al niño la mejilla, les limpia la sangre con las mismas sábanas, y vuelve al espejo a repasar la rasurada con la misma navaja que los asesino, pero ya no llora, como cada mañana, termina de rasurarse, se pone la camisa y toma la carpeta con los currículos, se desayuna un cigarro mientras baja las gradas, y desde la puerta les grita como siempre: “me fui! Los amo!”

lunes, julio 02, 2007

El silencio es una delicada textura azul que huele a belleza.


Oscuro y silencioso, como despertar en una tarde lluviosa, mirar el pasillo, los tonos café, la luz blanca, como revelado ecológico. El silencio es una delicada textura azul que huele a belleza, miles de agujas se abalanzan contra mi por todo mi cuerpo, en una sobredosis de dolor indescriptible, la insulina solo funciona para tener alucinaciones, veo que exhalo miles y miles de flores que se diluyen en el aire enfermo de mi habitación, entonces me doy cuenta que estoy sordo, que solo mis ojos funcionan, que la lágrima que me hace cosquillas tras las agujas en la mejilla es mi ultimo grito de dolor que dice, déjenme morir.

Tengo sudor frío sobre mi frente, mis ojos se prenden de el resplandor en la ventana que no me deja observar ni distinguir, debo verlo todo! El dolor se vuelve cada vez mas fuerte, empiezo a respirar sangre, mas la guerra es hacía adentro, alrededor todo es calma, silencio, soledad, pero mi mente funciona, no puedo caer en la oscuridad, no puedo perder la razón que tengo por los ojos, lo único vivo aún en mi cuerpo tomado por el cáncer, muerto y putrefacto; esbozando palpitaciones de vida que se extinguen una a una en una consecución de espasmos que me abotagan de dolor.

Miro desprenderse de mis ojos una centella; se posa sobre mí; creo que soy yo, pero debo estar alucinando de nuevo, mi cuerpo tenso se aligera, las agujas se me clavan procurando un dolor agudo que me quita el aliento, y se desvanece; miro la ventana nuevamente sacudirse ante mis violentas convulsiones, mas la centella sigue allí inmóvil, parece una gota de agua, en ella se refleja un rostro demacrado que no reconozco, mas debo ser yo, pero cambia, en ella miro dos ojos pequeñitos que brillan; recuerdo esto; recuerdo ser un niño de brazos que se mira en los ojos de su madre, pronto la ventana tras la centella se vuelve su rostro, sonríe, yo me siento seguro, ya no hay dolor, escucho su voz suave que me arrulla, veo una ventana, tras ella un árbol, de pronto corro hacia él con mis rodillas rotas, no importa, otros niños juegan junto a mi, finalmente llego; y entonces cambio; me siento bajo su sombra milenaria y tomo por la mano a esa joven que sonríe y beso, me pierdo en sus ojos de nuevo, le acaricio el vientre mientras me dice, “se llamará Jessenia”, y soy feliz.

De pronto todo esta oscuro, me asusto, pero veo y siento una manita alejarse de mis ojos, de nuevo la centella se transfigura en un rostro amado, mi flaquita me besa, mi hija juega a esconderse mientras yo me miro feliz y orgulloso en sus ojos, pero la centella se apaga, y cambia; la veo tras un vidrio como se la traga la tierra, la centella cae sobre el vidrio como mis lágrimas; la tarde es oscura y triste; llueve; le prometo perseguirla, le prometo no dejarla allí tan sola como solos se quedan los muertos, y vuelvo aquí para ver por ultima vez la ventana, ya la razón no me sirve de nada, se va poniendo oscuro, me voy quedando muerto, cierro los ojos dejando tras de mi este cuerpo atrofiado que ya no sirve de nada, esta oscuro como despertar una noche lluviosa tras dormir mucho tiempo, estoy tranquilo, ya no siento las agujas, por un momento dejo de ser conciente de mi existencia, mas de nuevo, en un espasmo abro los ojos, la luz de nuevo entra por la ventana, lloró, y tengo frío! me asusto! pero de pronto vuelve la calma, de pronto me miro en los ojos de otra madre reflejado, mas yo conozco los ojos de esta madre de otra vida, son los mismos ojos de mi hija, los que vi por ultima vez tras ese vidrio, y que hoy me admiran conociéndome mientras yo encuentro de nuevo el ciclo, para vivirlo junto a ella, ya no esta sola y tiene en su cara mi centella, dos gotas de agua.

para el viejo.

lunes, junio 25, 2007

La invención de la distancia.



Estoy en el mismo café, la misma mesa, te espero.
Llueve, la gente corre en busca de el abrigo frío de el concreto. Te estarás mojando?
Miro el reloj, también la muchacha que me sonríe tras el mostrador hipócritamente, mientras manda al empleado a avisarme, que es hora de cerrar, yo aún te espero.
Dejo el dinero sobre la mesa y tomo las rosas que te aguardaban, se las doy a la muchacha que las acepta por cortesía. Me abrigo en la puerta, vuelvo a buscarte en medio de los que corren. El empleado trata de darme el paraguas que deje en el asiento –no gracias, prefiero mojarme- meto mis manos en la gabardina y camino despacio, yo sé que tu moras en el viento, lo sé por que huele a ti. Tropiezo, caigo en la acera, la gente aunque se da cuenta no se detiene, me siento en el caño a quejarme no de la caída si no de tu ausencia, de pronto te siento a mi espalda, me dices despacio –mírate a ti, que viniste a inventar la distancia!- no te vuelvo a ver, tal vez por vergüenza o por miedo a tu cercanía y dejo que te alejes mientras le vuelas a una señora la sombrilla y despeinas a la oficinista que ya no le importa; esta empapada; ni siquiera vuelvo a verte, te alejas silbando y esparciendo lluvia, la gente te confunde, mas yo sé que eres la misma que abrió una noche la ventana y se lanzó a la distancia, mientras yo dormía.

lunes, junio 11, 2007