domingo, marzo 04, 2012

Soñe el fin del mundo.


Soñé el fin del mundo y tú y los niños estaban conmigo. No nos tomó por sorpresa, todos lo sabíamos, lo esperábamos, nos vestimos de blanco e hicimos refugios en blanco para cuando cayó la noche, y vino y fue eterna, guardamos alimentos para un largo invierno, y nos quedamos sin internet y sin TV, acumulamos libros, e incertidumbre, pero en calma.

Recuerdas cuando no nos encontrábamos? cuando existía el uno sin el otro, con otra gente? Y otro besaba tus besos, y otra ocupaba el lugar tuyo en mi cama,  no existíamos más que nosotros sin el otro, y ahora que dejaremos de existir al menos lo haremos juntos, ya no existiremos, pero seremos tu yo y los niños, ya no seremos uno sin el otro, y sin ellos, como cuando no existíamos.

Pero no llores, y no disimules, ven y bésame por que esto no termina hasta que termina, el viento trae un murmullo de espanto, y solo lo podremos callar cuando duerman los niños y hagamos el amor.

El cerro se incendia, lo ves? no hay quien apague el fuego, no hay quién dé la noticia, ni redes para comentarlo, solo testigos y victimas, por que el fuego ya viene, y el cielo se oscureció en rojo hace días.

Hay gigantes corriendo en las aguas, en la tierra, ellos caminan en otro tiempo, a velocidades lentas, recuerdas cuando hablábamos sobre la relatividad del tiempo de una hormiga recorriendo la sala? para ellas solo éramos gigantes inmóviles, las veíamos transcurrir el espacio de la sala en segundos que para ellas eran horas, y hoy, las hormigas somos nosotros, viendo gigantes inmóviles caer del cielo, salir del agua, destruyendo el mundo, que para ellos, será pequeño, será un segundo.

Soñé el fin del mundo un miércoles de ceniza, y a pesar de todo, dedicamos el último día en tratar de sobrevivir inútilmente, y estabas tú y los niños, mejor habría sido morir, o salvarnos, pero de manera distinta, no en estas cunas blancas en el desierto que solo esperan por que la muerte nos alcance.

No acudimos a Dios, porque Dios estaba allí, tan destructor, tan omnipotente como un niño jugando a quemar un hormiguero, o a inundarlo, y se quemo el cielo, y las aguas hicieron playa el desierto.

Para los niños solo era otro día, lejos de casa, un día raro, sin TV y sin internet, ajenos duermen sin saber que pasa, tu duermes cansada, y yo absorto me desvelo de lo que bien podría ser nuestro último sueño.

Y despierto del sueño del fin del mundo, y estás dormida a mi lado, y los niños en su cama, me despertaron las sirenas y el barullo, te cobijo, te beso, hago lo mismo con los niños, de pronto me doy cuenta de que estoy llorando, y salgo a la azotea a ver el cielo, esperando soñar despierto la pesadilla, y veo gigantes y luces en el cielo, pero esta vez no huiremos, correremos a volar papalotes en la mañana, haré carne asada e iremos a las piscinas, al atardecer ya veremos, cuando vuelvan los sueños del fin del mundo, pero esta vez estemos despiertos.

4 comentarios:

isla dijo...

.. soñar esa "posibilidad".. nos acerca un poco al extremo en el que vivimos..
sentir miedo por el descontrol.. porque todo se escapa de las manos..y lo peor de todo.. del amor , que es el que lo mantiene..

tu pesadilla me presionaba el pecho..sólo quería llegar a tu final del sueño.. y en vez de despertar... SOÑAR de verdad.. voltear esta realidad que atenaza y salir a volar...
un beso Deshora..
flor-i

Michel Martínez Deb dijo...

Como siempre me dejas sin habla mi amigo ..recorde un cuento, de mis favoritos .... tu relato esta muy bien narrado ...me encanto y me dejaste pensando muchas cosas ... un abrazo ... Michel

www.micheldeb.tk

www.lamalapoesia.tk

Cin dijo...

Ay esos sueños casi reales, sabés me eriza la piel.

Amapola Azzul dijo...

!! Que entrada más contundente¡¡¡, Dios Mío.

Besos.