domingo, febrero 06, 2011

IDEM


El silencio se rompió con la mirada invisible, nadie dijo nada… pero en sus ojos había resueltos grandes misterios de la vida, de la muerte, y una soledad que gritaba oscuridades.
Entonces y solo entonces, escucharon los latidos de sus manos, sin tocarse, sin que estas se encontraran, como un secreto que todos saben y nadie dice, como un inconsciente colectivo oculto en cada pensamiento individual.
Ella estaba sola y tenía frío y miedo, ese miedo de los muertos que no encuentran el adiós, él se encontraba igual, pero por más que quiso no encontró la puerta de la casa para salir a buscarla; y estaba vivo en medio de esa muerte, tan suya como la propia pero a fin de cuentas ajena.
Ella sonrió tenue con una mueca más cercana al llanto que a la molestia, y se dejo caer sobre si misma desvaneciéndose, como desaparecen los sueños que se tuvieron a la mano y se dejaron ir al despertar.
Se dijo entonces que lo mejor sería dejar de hablar con su sombra en la puerta, en la calma, en su cama, en esa ausencia terrible de la almohada sobrante y el exceso de espacio, mañana cambiaría la cama por una individual, y el alma por un olvido que no llega.
Decidió continuar la rutina mientras esperaba la oscuridad de la soledad llegando tras la partida del sol, despertó seguro de no poder seguir viviendo de otra manera, no con sus manos ausentes palpitándole en la cara, o con su abrazo perdido en el recuerdo de los sueños.

A la mañana, se levantaría de sí mismo para trascender la soledad, acompañarla de cosas efímeras aunque le duela cada parte de su cuerpo que jamás besó, y vuelva cada mañana a dejarla en la cama dormida como el día en que las noches se llenaron de su fantasma de mariposas que apagan la luz.

4 comentarios:

isla dijo...

Deshora.. amigo.. como siempre.. me rindo a tus pies... (manos de artista)
un abrazo
isla

Haze dijo...

Ouch...tan triste como hermoso!

SAMADHI dijo...

Me gusto el ritmo de esta herida. Ve a saber como se la percibe cada uno. Buena nota.

Lilith dijo...

Muy bonito, muy lindo, muy sentimental...