miércoles, enero 27, 2010

Parir una rata.


Cuando se esta pariendo una rata, no es importante si los que están a tu alrededor gritan, o se entusiasman; esto dependiendo de los gustos mórbidos de cada persona; dado que no es un hijo lo que esta en tu vientre, no es un fruto bienvenido ni ninguna de estas cosas, o alegorías halagüeñas sobre la maternidad; es un animal, una rata pequeña, con ojos saltones de rata y un cerebro pequeño, producto de las drogas.
En primer lugar no lo querías, pero alguna cama, hedionda a orines, algún tipo, tal vez tu pareja, tal vez no; encima de ti, y demasiado confundida entre marihuana y morfina y demasiado enredada en las líneas de Morrison te vuelven tonta e inútil como para pensar en preservativos; y así quedas preñada de un animal, que suda como animal y lleno de descuidados pelos de animal; coges sin contemplaciones y sin recato, no eres nadie y no eres nada, y el semen de animal se regocija en tu vulva, y miles de pequeñas ratas te corren adentro, encuentran un ovulo y lo fecundan, y sigues demasiado drogada para vomitar o cagar a esta hijueputa rata, para abortarla y eres pendeja, no te atreves a pesar de que la sociedad para ayudarte te lo hace de gratis “por el bien de ambos” para que no haya niños mal paridos por ahí de padres adictos.
Estas allí sin estarlo, el síndrome de abstinencia es el peor de todos los dolores, pues querrías apenas estar drogada para soportar este terrible dolor y esta pequeña criatura que te raspa el útero y te rasga la vagina, te desgarra, entre ordenes de “puja” y vítores de “uno mas· ·falta poco”
Estas pariendo un muerto! Un cabrón lleno de mierda antes de ser concebido, que se alimento de tu desgracia y de las drogas residuales en tu cuerpo, al que no le creció el cráneo y que el cerebro se le quedo pequeño! Una rata que por suerte no tiene seis dedos en cada miembro, y que de milagro los tiene!
Milagro? Jaja ahora hablo como una maldita creyente, y resulta que dios es un tipejo que te mira con asco y repugnancia desde un auto con las ventanas arriba, mientras pasa a tu lado justo cuando buscas comida en un basurero, que lleva a esos pequeños con mejor suerte que tu pequeño animal a una escuelita dominical.
Dios es el majadero cerdo que te paga por una mamada para comprar mas droga, dios es el bueno que te coge y te da un par de billetes mas por regarse en tu boca, mientras la pequeña rata revolotea la panza y te da pataditas que no pueden emocionarte por que estas ocupada satisfaciendo a este maldito que huele a grasa y sabe a grasa pero tiene billetes embarrados de grasa, igual que importa? Si tienes la vagina tan podrida como el alma, y la boca tan hedionda como su semen.
Estas con las piernas abiertas al fin en una cama decente y esterilizada, como si esta compensara todos los sitios insalubres donde abriste las piernas por cualquier bicoca, y te hacen parir una rata que vale la misma mierda que su madre! Pero hasta las perras paren! En cualquier basurero!
No puedo omitir que esta gente de la seguridad social me asusta, pues me trata y me hablan como si fuera humana, y como pueden hacerlo? No ven que estoy apenas pariendo un pequeño animal que ni siquiera tiene cola? Me niego a creer que sea un niño, o una niña; yo recuerdo que tuve una vagina limpia de niña alguna vez, a la que nunca jamás nadie, y mucho menos mis padres creyeron que le llegarían a meter cualquier cosa; los padres y las madres ven así a sus niñas, puras siempre, buenas, pariendo nietos, pero yo lo que estoy pariendo es una rata, y la cara de la enfermera que lo recibe así me hace saberlo, lo ve con asco y al mismo tiempo con lástima.
-déjeme cargarlo- y con la misma cara de dolor ajeno se devuelve y me lo da, no sin antes pensar en su hija, de mi misma edad; los drogadictos somos mas perceptivos, pocos lo saben, yo puedo ver eso en la cara de las personas, y el médico empieza a coserme el culo y la vagina desgarrados por este pequeño engendro que ponen en mis manos, y lo miro, y lo quiero un poco, y recuerdo que a pesar de todo en las noches abrazaba la panza y le hablaba, tonterías que puede hablarle a una panza una puta adicta como yo; y hasta reía! Y reíamos la madrugada, y deje de consumir aunque seguía amarrada a la misma mierda de vida, y de que sirvió si igual va a terminar en un recipiente con formol? Lo veo moverse un poco; un espasmo me explica el médico, y entonces le acaricio y le canto una canción que oí no sé donde, le acaricio el cabello, tiene los ojos cerrados, la boca abierta y la cabeza plana, pero tiene dedos que le cuento y son veinte, y uñas en ellos, y labios, y todo pequeño, por que es una rata, intento abrazarla y llorar con ella, por que pude amarla, y me la quitan, y se la llevan, esta muerta! De que putas sirve dejar de consumir y parir una rata muerta?
La trabajadora social me ofrece una comida decente, y dos citas, una con un psicólogo y otra en un centro de rehabilitación, y yo como al fin algo que no salió de el semen de alguien o de la basura, y por un momento lo olvido y le digo a mi vientre; ahora vacío; que tenga buen provecho, que tonta! Como si esto pudiera existir para mí, como si esto pudiera ser para mi pequeña rata muerta.
Vuelvo a la noche con el hastío de la jornada y la indiferencia de siempre, trato de ir olvidando conforme me acerco a el barrio ruin y desesperado, entro a lo que llamo casa y vos ahí estas drogado como siempre, en la misma madrugada donde te deje, justo al final de la hora de los muertos, me recuesto a tu lado en el colchón hediondo a orina, y mirando el techo despintado te cuento, que he parido a tu hijo y nació muerto, y que era idéntico a vos, y mientras tu no me contestas, me alegro por él y abrazo su ausencia en mi panza mientras lloro y me duermo.

domingo, enero 17, 2010

Amantes

me hubiese encantado ser tu amante, que corrieramos a escondidas a descubrirnos, mientras cada uno inventa una excusa
no me odies por darte lo que ningun hombre te dio;
sinceridad;
aunque esta no fuera un te amo,
que igual no hacía falta

lunes, enero 11, 2010

Son las nueve...


Un dardo de luz me golpea los ojos, despierto desnudo mirando la ventana, las persianas entre abiertas diagraman la piel sobre líneas negras, soy una sombra en partes enredado en una cama ajena, la escucho respirar, mientras salgo de la somnolencia y empieza a aclarar mi vista; son las nueve, tarde para ser martes, pero no me apuro, aún enredado entre las sabanas y el sueño, así es la resaca.
Las siluetas de el cuarto comienzan a tomar forma, la tele encendida en un canal sin señal explican el ruido blanco, los muebles, el celular parpadeando, un mensaje de la oficina, debo incorporarme, el cuerpo no responde, la mente a medias, y ella todavía duerme, me siento en la cama y la veo, es Lorena, y no debería ser ella; mi cabeza vuelve a confundirse y trato de atrapar un poco de luz para ver bien su cara, y si, es ella, duerme profundamente la resaca, en el suelo botellas vacías, las ropas, aspirina en la mesita de noche, un poco de coca y mis cosas.
Sostengo mi cabeza mientras me quito el cabello de la cara haciéndolo para atrás, y por mas que pienso no encuentro las respuestas, las preguntas se amontonan una sobre otra, pienso en Susana, es a ella a quién quiero allí, ayer si no mal recuerdo nos vimos aquí, pero no entiendo como acabe en la cama de nuestra anfitriona, con quién se abra ido ella?, acaso esta en el cuarto de al lado con resaca preguntándose lo mismo? duerme? ojala recordara la noche de anoche, debo vestirme, tengo que irme, necesito salir de aquí, pero el cuarto, mi cuerpo y mi cabeza siguen dando vueltas, Lorena! por que con ella!? eso vuelve inalcanzable a Susana, y si la despertará para preguntarle?
Me hastío de la luz a rayas, abro la persiana y Lorena apenas atina a volverse hacía el otro lado de la cama, me visto, tomo mis cosas, saco de la billetera una tarjeta, ordeno un poco el polvo en la mesita de noche para hacerme una raya, eso lo aclarará todo, la borrachera acabará unos minutos después de ello, podré salir e iré a la oficina, pensaré mejor, recordaré como termine en la cama con la persona equivocada, quizás pueda arreglar esto, entonces toda la luz de la ventana, como un balde de agua fría me golpea, el nombre en la tarjeta de crédito no es el mío, al menos no el que usaba ayer, Roger Guzmán Araya, y yo sigo siendo Mario, el mismo Mario que quiere estar en la cama de Susana, no con Lorena! necesito un espejo, de pronto todo gira más aprisa, ella duerme, este cuarto no lo reconozco!, dejo todo y me siento en la cómoda de el fondo, me miro en el espejo, estos ojos, esta barba, esta cara no son míos, soy Roger y no debería serlo, no entiendo nada, será mejor volverme a dormir, mejor aún! despertar de esta pesadilla, pero reviso la billetera y la cara y no hay remedio.
Me recuesto, trato de ordenar ideas y recuerdos, la habitación sigue girando, veo la espalda de Lorena, la reconozco; cierro las persianas, despierto, mientras vuelvo a dormir. Debo llamar a la oficina y reportarme enfermo, son las nueve, será lo mejor, debería deprimirme, sin pensar en Susana; dedicarme a ser quién soy ahora que soy él, la soledad de ella ya la tengo, y la tristeza también.

lunes, enero 04, 2010

Náufrago (sin chistes)


Escuchó que su madre lo llamaba, al menos fue lo que me dijo; sonrió, estaba perdido, alucinando, por más que traté de retenerlo en el trozo de cubierta que nos servia de bolla, se lanzó al agua, empezó a bracear hacia la nada, en un momento se volvió y me invitó a seguirlo “mae, huele a pinto de mi mama! Venga y seguro ella le regala también un gallito”.
En sus ojos vi justamente lo que me decía, efectivamente el sol y la falta de agua de varios días lo habían llevado de vuelta a un lugar querido, en sus ojos perdidos, en su mente deshidratada, en su cuerpo agotado, en la locura de el agua salada en medio de nuestro naufragio, su madre lo llamaba y a lo lejos lo esperaba con un vaso de agua dulce, no es imposible pensé, mientras lo vi nadar alejándose, quizás justo ahora doña Maribel este terminando de cocinar y haya salido a la puerta a esperar a su hijo, y lo este llamando entre lágrimas.
Son ya 5 días desde que el pequeño pesquero se hundió y perdimos todo contacto con el mundo y con la tierra, uno a uno se fueron ahogando, sucumbiendo a las heridas o al cansancio, cada quién con sus llamados, Manuel y yo éramos los últimos sobrevivientes, pero yo tampoco me hubiera negado en medio de toda nuestra desesperación a un llamado de mi madre, quizás la alcance, tal vez en unas horas llegará agotado al puerto y pueda comerse ese pinto recién hecho por su madre, y ella le brinde ropas limpias y secas, y le cure las llagas que el sol y la sal levantan en la piel, y le dé agua dulce caliente, y entonces podrá abrazar a sus sobrinos y llevarse a Susana al rancho que esta construyendo para ellos.
Si lo sigo? Y me convidan un poco de agua y comida y me presten ropas limpias, y en la noche nos tomamos unas birras para celebrar el que nos hemos salvado? Imagino lo contentos que estarán todos al verlo llegar, habrá fiesta en el barrio de el INVU por que todos saben que los que se pierden en el mar nunca vuelven, y lo tocaran, lo abrazarán, lo besarán, tan solo para cerciorarse de que no se trata de un fantasma, y le ofrecerán misas de agradecimiento a la virgen de el mar, y misas de muertos por los que no volvieron, ya Manuel es un punto a lo lejos, donde solo hay agua, o no sé si es que lo confundo con un reflejo, si el sol no picara tanto, si la piel no cayera a pedazos, si la sed no quemara tanto, quizás lo vería todavía a lo lejos llamándome, pero para mí ya es solo otro muerto, y ahora quedo yo en medio de esta soledad inmensa y azul, que me mata de a poco, el cuerpo y la esperanza; yo escucho barcos y aviones venir de todas partes, alguno me verá y rescatará y entonces llegaré al puerto, y mi mujer y mi madre me esperarán en la puerta con comida recién hecha, abrazaré a mis hijos! Habrá fiesta! Orare por Manuel y los otros en las misas, consolaré a Doña Maribel y a las otras madres, me comeré un pinto y celebraré con una birra en su memoria! Mientras sigo abrazado a este trozo de cubierta, ya Manuel se encontrará con los suyos y ha de estar comiendo con su madre en su sueño, precisamente suyo, cada quién; y me incluyo, debe seguir su propio canto de sirenas, oscurece, buenas noches.
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