viernes, octubre 15, 2010

Acecho

El ruido repentino me despierta, el cuchicheo, corren a esconderse cuando apago la luz, pero de reojo los veo, sombras en el rabo de el ojo escondidas, acechándome, los llamo, los enfrento! los reto, y no hay respuesta, salen de mis pesadillas, entran en la realidad por los espejos, quiebro un par pero hay más, todos los reflejos traen sombras nuevas en las esquinas, los vidrios de el trastero, el reflejo de los pisos limpios inmaculados de mis obsesiones, los he esperado, los he destruido en el mundo espiritual pero están de vuelta, un gato maúlla mi puerta y la rasga con sus patas, quiere entrar y ser parte, me arrodillo en la sala ante la emboscada, no moriré ni me perderé sin enfrentarlos, entonces están los que cuelgan de el techo, los que salen de mis dedos, y la hora de los muertos no se acaba, empieza, traspasados los límites en que los deje entrar, exclamo su nombre en busca de protección que no llega, tomo la biblia que solo servirá para ocupar mis manos humanas, dejo mi cuerpo y floto en la sala, extiendo las alas que cruzan la línea, me gritan en el oído, ponen todo en perspectiva, entonces gimo y grito mientras erizo mi límite, entro al vaso de agua que sobre la mesa se pone rojo por absorberlo todo, me despliego como humo arenoso tratando de alcanzarlos a todos, el gato maúlla en la puerta y son más y más, devuelvo al infierno a algunos mientras los maestros me reclaman tanta violencia, pierdo el control y me vuelvo uno de ellos, nadie viene en mi auxilio; siete criaturas de luz lo presencian todo; caigo en mi cuerpo que suda frio, me cuesta volver en mí, y entonces las noto, mientras el gato rehúye la puerta y se aleja.
Amanece, acaba la hora de los muertos, los invisibles se van, no queda nada, solo yo.
Siete cucarachas negras de súbito vuelan a mí acechando la encrucijada de los demonios, sabiéndome indefenso.

10 comentarios:

yop! dijo...

Contra lo que muchas veces nos toca enfrentarnos....

Como siempre envolvente,hasta me imagine en el momento! =)...

Rebeketa dijo...

Me has tenido enganchada toda la narración... transmitiéndome la tensión del momento. Las sombras, los muertos... todos tenemos ideas, obsesiones, contra las que queremos luchar, rozando la locura. Me gustó este relato... Gracias por compartirlo.

Un beso,

Rebeca

Gittana dijo...

Adoro esta manera que tienes de atraparme...
Lamento no haberte visitado antes, he estado un poco complicada con el trabajo.

Saludos etternos

Mario_ergosum dijo...

Lo sentí como una pesadilla, de esas tan reales que cuando despiertas ves sus restos en la misma realidad.
Saludos...

Wílliam Venegas dijo...

Amorexia, ¿qué se ha hecho usted, que no lo he vuelto a ver con su linda familia?
¿Emulando a Allan Poe en lo que escribe?
Está bien.

delfin en libertad dijo...

Cada vez haces que me mezcle mas en tu relato y la sensación de desesperación desbordante seguida de la pausas meditadas, me absorbe. Encuentro tanta belleza en los invisibles, esos que nos huyen pero nunca nos dejan, esos que nos hacen sudar y alguna vez seremos. Te felicito!!! Un fuerte abrazo.

MAR dijo...

TE JURO QUE LO HE VIVIDO, MUCHAS MAS VECES DE LO QUE QUISIERA.
Besos para ti y dulces sueños, dormida y despierta.
mar

ÓNIX dijo...

La oscuridad de la noche se presta para muchas cosas, especialmente para atraparnos en las más horrendas pesadillas...

Saludos :)

LIFE Graciela Bacigalupe dijo...

Buen relato...de lo que algunos a veces experimentan y nunca lo cuentan por temor a que los consideren locos los cuerdos...
¿quiénes son quiénes? Magistral como siempre mi admirado Amorexia!

Michael dijo...

Se repetirá mañana? Vale la pena la segunda parte.

Saludos!