domingo, noviembre 25, 2007

El fumador invisible.



Sigue muerta.
Aún sostengo por temor el insecticida en la mano, a una distancia prudencial. Termino de ir al baño y vuelvo a la cama.
Ahí esta, sigue muerto, pero no para de fumar junto a mi cama, sin ningún respeto a mi vida, sin que medie la menor pretensión de consideración de su parte, y debería ser así sin duda, el es al mismo tiempo quién atormenta mis sueños, el velador de mis pesadillas, gestor intelectual de mi muerte, de mis terribles sueños.
Cada día es la tos quién me despierta, mis pulmones llenos de nicotina y alquitrán desvelan cada una de mis imágenes terribles, en los que me ahogo por dentro, luego lo veo arrastrarme a las cámaras de fumado, desfallecido, envenenado.
No me importa que deshaga en desdicha mis noches, que alteré mi silencio al dormir con su respiración y aspiraciones de tabaco, pero el humo me asfixia, y tal como el cuervo que se entrometía en el dolor de Poe por su amada Leonora, el invisible sigue allí, fumando al lado de mi cama, yo me muero de a poco; el efisema pienso; la recuerdo, el sigue muerto, mas no hay insecticida contra el alquitran de mis pulmones, de mis sueños, fumo mas cada noche sus asuntos pendientes de invisible, y me habla al oído, en una bocanada que aún hoy induce mis pesadillas. Mi atrapa-sueños huele a tabaco, ni la medicina tiene explicación para esto, él sigue allí, yo me ahogo de la tos, mis pulmones se llenan de nicotina, me preocupa escupir tanta sangre, mientras él enciende otro cigarro invicible, que no es para él, me incorpora en la cama, sonrié y bota una bocanada mientras me pide que hablemos, y yo, temeroso accedo.
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Pués este texto es una variación de otro que escribí para un blog al que me invitaron a escribir, de lo cúal me me siento sumamente orgulloso. dada la calidad de quienes escriben en dicho blog, autores realmente buenos, con letras terribles, blasfemas y necrofagas como nos gustan a los feístas, los invito a todos a apoyar este nuevo proyecto colectivo, que lleva poco tiempo, pero muchas ganas, EL CLUB DE LOS NOCTAMBULOS.

lunes, noviembre 19, 2007

Sombras y silencios.




He tratado de callarlos sin conseguirlo, parecen turnarse en abatir mi tranquilidad, el silencio es un país extraño desde que estas sombras gritan tanto, desde que la oscuridad se divorcio de la calma, desde que finalmente esas sombras parecen deslumbrarme con su constante ir y venir. Han raptado el aire, han secuestrado la noche, mi calma, mi descanso, y mas allá mi sueño. Estas sombras y silencios son dueñas de mis noches, mis madrugadas.
Fue una primero, inofensiva pensé la primera vez, casi trate de confundirla con un efecto del cansancio, luego con el traquear de la madera cuando se expande en la noche, pero termino respirando sobre mí, metiéndose en mis cobijas, acurrucándose a mi subconsciente somnoliento y en vigilia.
-Dame una hermana- exigió con su fétido aliento a ángel caído
-exijo una hermana! mi hermoso asesino-
-a fin de cuentas- me dije- existes solo por que mis manos te dejaron muerta bajo el piso de esta habitación, te lo debo-
y aunque no fue fácil la traje a mi departamento, amontone su cuerpo junto al tuyo y volví a acomodar las piezas de el piso bajo la cama, nunca mas volví a barrer allí, deje que el polvo se amontonará, y con eso pretendí el olvido.
Pero su sombra y su silencio lucharon pasivas cada noche, te vi convencerla de que no había mal en la existencia nueva que le había dado para ti, finalmente lograste que dejara de sollozar junto a mi cama y la hiciste como tu.
-Danos un amante!- Horrorizado no tuve mas remedio ante sus ataques de paloma y mi incesante necesidad de dormir cada noche que ceder a sus reproches, el joven fue mucho mas difícil, pero corrompida su vida las vi estallar de jubilo tomándolo sucia y pervertidamente, las oí violarlo, lo vi retorcerse hasta que un día ya era como ustedes.
El viejo y la vieja fueron mas fáciles, cuando me exigieron una madre y un padre, pero a partir de ese momento, las noches fueron insoportables, esas sombras y silencios se llevaron mi calma, convirtiendo mi falta de arrepentimiento en una carga que me hizo tratar de olvidarles.
Pero me pidieron un hijo, y no acepte! –niños no!-
-Danos un hijo grande asesino adorado! Un hombre que nos dé la ilusión de haber quedado preñadas! – y me negué otra vez, entonces comenzaron a gritar sus silencios y hacer señales luminosas desde sus sombras, finalmente fui descubierto y condenado, mi desvelo se volvió mas fuerte cuando finalmente se vinieron a esta celda conmigo, y cada uno habitó un espacio de mi pequeño encierro.Acumule apatía e intromisiones para olvidarlos, pero es imposible, con los viejos susurrando, y estos malditos revolcándose en sus orgías de sombras y silencios, a la víspera de mi locura vinieron a recriminarme y exigirme –danos un hijo amado asesino!- y me enseñaron a hacer nudos con sábanas, me prometieron que finalmente vendría la calma y el silencio a quedarse en mis noches, la oscuridad volvería a ser negra, y mi soledad finalmente llegaría con la noche; pero fue mentira, aquí siguen todos en esta pequeña bóveda, ellas revolcándose con él en una esquina, los abuelos acariciándome el cabello mientras trato de dormir; aún recuerdo sus voces diciéndome –Salta amado asesino!- mientras yo con la sábana en el cuello me lanzaba a sus olvidos

lunes, noviembre 12, 2007

30 años.


Los trenes de servicio público suelen ser un avispero demasiado agitado para José, mas es el medio de transporte que más le conviene desde su trabajo hasta la capital, por eso lo toma a pesar de que detesta el continuo movimiento de gente que sube, conversa, baja, vendedores, parejas besándose en los asientos y mentes extrañas que se intro vierten y fulguran miradas entre el desprecio y lo obsceno.
Por eso José siempre lleva su reproductor MP3 y deja pasar desapercibido todo aquel barullo esquizofrénico de una multitud limitada en ese espacio tan limitado, lo usa principalmente para ignorarlos.
De vez en cuando mira a alguien e imagina su historia, se sienta cerca de las puertas, ya sea para cambiarse de vagón si alguno lo incomoda más de la cuenta, o incluso para bajar del tren rápidamente si lo amerita, así lo piensa, aunque nunca haya sucedido.
Esta tarde, el viaje; que no es largo tampoco; se hizo especialmente tedioso, -debo cambiar la música del reproductor- se dijo – esta la he escuchado demasiado-
Finalmente el tren llega a su destino, y José se prepara a bajar, guarda el libro que lee en el salveque, mas no se quita el reproductor, esta canción en especial le gusta mucho; al levantarse los ve, son solo adolescentes, mas están agitados, ella le dice presurosa algo, el joven estresado y asustado le contesta, -que estarán hablando?- de pronto él se levanta la camisa y le muestra un puñal, José se asusta y se agolpa con los otros para salir, no sabe que decían, ella se apresuró a tapar el arma de la ropa de su compañero mientras lo miraba como ocultando algo, como marcándolo y al mismo tiempo maldiciendo el que hubiese visto eso.
José se apresura y sale rápidamente en dirección contraria a la mayoría, busca pronto el rumbo a casa, aquel barrio de San José que atrapado en la pesadilla de la ciudad tiene su propia alma aparte atrapada hace 30 años, ve las cosas ausente, divagando un poco en que es mejor no saber que decían, quizás si uno no se da cuenta de las intenciones de la gente, estas no lo puedan lastimar, y entonces vuelve tranquilo a la banda sonora de su regreso a casa, trata de concentrarse en ella, y en el plan de cosas por hacer esa noche, por última vez duda y se pregunta que hablaban?, eran solo adolescentes!, que irían a hacer con ese puñal?, camina por aquella calle solitaria, tranquilo de que su ignorancia lo protegería, mas de pronto; y como todos ustedes imaginan; el empujón y el puñal en su espalda responden todas sus dudas, mientras los adolescentes corren con su reproductor y su seguridad con rumbo a la ciudad de San José, que de a poco ya, trata de empezar a modernizar su barrio dormido hacía 30 años, la misma edad que José celebró con su familia el fin de semana recién pasado.

lunes, noviembre 05, 2007

Giros.



Con respeto total a quienes opinan distinto, creo que la virtud del sacrificio de Jesús es precisamente su condición humana, sus sentimientos humanos, su esperanza, y su decepción. Ah!, y por favor no me digan que esto les recuerda el libro de Brown, se escribió antes y no fue de ninguna manera influenciado por este GRACIAS.




Esperó ese beso durante tanto tiempo, que finalmente al recibirlo en la mejilla, no entendió que se trataba de una despedida, levantó en sus brazos a Magdalena emocionado, giro con ella en brazos mientras le decía “te amaré tanto cuando finalmente el mundo deje de dar vueltas, que pensarás que puedo resucitar de entre los muertos” Unas horas después, otro beso en su mejilla; dado por uno de sus discípulos; haría girar de nuevo su mundo, y el de muchos, aún años después.


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