miércoles, marzo 07, 2012

Deshora


Tus lágrimas azules se quedan en mi ventana, mi gato las lame tratando de que no nos queden para siempre, por que esta es la misma ventana en la que suelo sacar a volar brevemente mi mirada en la noche, mirada que jurás amaste desde que me conociste.

Los días sin tí  son días de calles desiertas y la soledad acompañada, tal vez todos nos miraban desde las cortinas entre cerradas,tu y yo  estabamos enamorados, pero no nos dimos cuenta hasta que nos perdimos para siempre.

Entonces aprendimos a vivir sin nosotros, tan simple tan inaudito.. Desde entonces no nos olvidamos, tú me dedicas canciones y yo poemas, aunque ni tu eres cantante ni yo poeta, no somos más que simples remedos del plagio y la farsa que en verdad somos y siempre lo supimos, pretendiendo que no era así para no lastimarnos, por que debíamos aferrarnos a algo, y creernos, a fin de cuentas olvidamos que parte era verdad, y que otra era mentira.

Cómo se supone que volveremos a la vida de antes después de este naufragio?
Date cuenta que el mundo fuera de esta habitación llena de nosotros es hostil y distinto a la ligereza de nuestras caricias, a nuestros cuerpos sudorosos de sal y arena.
San José es una ciudad, en la que todos parecen correr como si algo malo hubiese pasado y huyeran presurosos de ahí. No puedo negar que reniego cuando tengo que acudir a ella, especialmente si es de noche y llueve y tú, ya no estas conmigo y corres por ahí por que es cierto lo que dicen de la gente que corre presurosa por San José.

Te amé tanto que llegue a creerlo, y a sentirlo, yo que hasta entonces había sido nada, y hoy que vuelvo a serlo, no extrañaré tanto lo que fui contigo, como lo que fuiste tu.

Nos amamos y fue infinito, pero se acabo, por que los infinitos tienen fines y son nada cuando el odio tan fácil se vuelve desinterés y perdón, por que ya no importa; porque fue demasiado el “para siempre”.

Me harté, me cansé de esperar que fueras lo que se suponía tenías que ser, me cansé de esperar a que valoraras lo que soy, a que estuvieras de mi lado, a que mi mano a mano valiera algo para tú.

No fue la discusión de ayer, entiendes? no fue lo último que paso, ni lo horrendamente pragmático que fue la última vez que hicimos el amor, es el cúmulo del esfuerzo vacío, de las fuerzas cansadas, de las malas caras  y la verdad no puedo amar a nadie sin amarme primero a mí, y no es que no pudiera amarte más, o que mi amor fuera efímero, como te dije, mi amor es eterno, infinito, pero me canse de amarte y se me acabaron las ganas, por el desgano, por la mala actitud, por los besos negados vueltos regaño, por los abrazos canjeados por malas actitudes, por el sexo de despedida que hace años nos venimos dando.

No es debilidad aceptar que estamos equivocados, que no podemos solos con la vida, que también nos equivocamos, es de cobardes en cambio ser tan obstinados, creer que nunca nos equivocamos, excepto, cuando otro nos obligan a hacerlo, pensando además que somos mejores que el otro.

Pero gracias, porque contigo entendí el significado de esa palabra, por que me enseñaste que mi risa era más que una mueca malévola en mi cara, que el sexo con amor es algo extraño pero maravilloso, que el infinito existe a pesar de que no es como lo pintan, y que tal vez hubiese sido mejor quererte un poco infinito, que amarte tanto ahora hasta que duele, el silencio del verbo "te amo".

No me queda más que el adiós, y agradecerte los recuerdos, las marcas en la piel, la tinta china en el corazón, tu olor a sangre, tu sabor a arena en mi lengua; decirte que te deje de amar, como ningún otro lo hará nunca, y que eso al menos como recuerdo, ha de valer algo,;ojala valores eso; al menos tal vez un día nos haga sonreír, piénsalo; como un mal chiste de náufragos que alguna vez te conté.

Deshora.

domingo, marzo 04, 2012

Soñe el fin del mundo.


Soñé el fin del mundo y tú y los niños estaban conmigo. No nos tomó por sorpresa, todos lo sabíamos, lo esperábamos, nos vestimos de blanco e hicimos refugios en blanco para cuando cayó la noche, y vino y fue eterna, guardamos alimentos para un largo invierno, y nos quedamos sin internet y sin TV, acumulamos libros, e incertidumbre, pero en calma.

Recuerdas cuando no nos encontrábamos? cuando existía el uno sin el otro, con otra gente? Y otro besaba tus besos, y otra ocupaba el lugar tuyo en mi cama,  no existíamos más que nosotros sin el otro, y ahora que dejaremos de existir al menos lo haremos juntos, ya no existiremos, pero seremos tu yo y los niños, ya no seremos uno sin el otro, y sin ellos, como cuando no existíamos.

Pero no llores, y no disimules, ven y bésame por que esto no termina hasta que termina, el viento trae un murmullo de espanto, y solo lo podremos callar cuando duerman los niños y hagamos el amor.

El cerro se incendia, lo ves? no hay quien apague el fuego, no hay quién dé la noticia, ni redes para comentarlo, solo testigos y victimas, por que el fuego ya viene, y el cielo se oscureció en rojo hace días.

Hay gigantes corriendo en las aguas, en la tierra, ellos caminan en otro tiempo, a velocidades lentas, recuerdas cuando hablábamos sobre la relatividad del tiempo de una hormiga recorriendo la sala? para ellas solo éramos gigantes inmóviles, las veíamos transcurrir el espacio de la sala en segundos que para ellas eran horas, y hoy, las hormigas somos nosotros, viendo gigantes inmóviles caer del cielo, salir del agua, destruyendo el mundo, que para ellos, será pequeño, será un segundo.

Soñé el fin del mundo un miércoles de ceniza, y a pesar de todo, dedicamos el último día en tratar de sobrevivir inútilmente, y estabas tú y los niños, mejor habría sido morir, o salvarnos, pero de manera distinta, no en estas cunas blancas en el desierto que solo esperan por que la muerte nos alcance.

No acudimos a Dios, porque Dios estaba allí, tan destructor, tan omnipotente como un niño jugando a quemar un hormiguero, o a inundarlo, y se quemo el cielo, y las aguas hicieron playa el desierto.

Para los niños solo era otro día, lejos de casa, un día raro, sin TV y sin internet, ajenos duermen sin saber que pasa, tu duermes cansada, y yo absorto me desvelo de lo que bien podría ser nuestro último sueño.

Y despierto del sueño del fin del mundo, y estás dormida a mi lado, y los niños en su cama, me despertaron las sirenas y el barullo, te cobijo, te beso, hago lo mismo con los niños, de pronto me doy cuenta de que estoy llorando, y salgo a la azotea a ver el cielo, esperando soñar despierto la pesadilla, y veo gigantes y luces en el cielo, pero esta vez no huiremos, correremos a volar papalotes en la mañana, haré carne asada e iremos a las piscinas, al atardecer ya veremos, cuando vuelvan los sueños del fin del mundo, pero esta vez estemos despiertos.

viernes, febrero 17, 2012

Infinito II


Tuve un infinito que perdí en tus ojos, tengo un silencio que me hiela la sangre, lleno del vacío de tu risa, solitario de tus manos descubriendo el mundo junto a las mías, con solo un punto de vista, el de tu ausencia; y me doy cuenta, y me lleva el diablo! y maldigo y reniego, y sigues sentada igual allí, en mi añoranza de ti, sin decir nada, sin siquiera volverme a ver, mientras yo me recuesto en el hombro de tu ausencia a ver el mar al que nunca llegamos y no le pierdo detalle a la nada.
Me lleno el pecho de la brisa del mar, juego con la arena entre los dedos de mis pies, quiero ver el horizonte infinito donde el mar se vuelve océano y lejanía, pero no puedo, me seco los ojos sin lograrlo, me muerdo los labios sin sollozos, me estremezco de frío, desvarió no entiendo, nadie podría! porque de pronto alguien puede volverse todo en la vida y dejar de existir, desaparecer? Tu correo sigue ahí, sin leer, tu número ahí, sin contestar; tu ropa sin nadie dentro, mi cariño sin querer a nadie, y no vas a contestarme si te llamo, o a responderte si te escribo, o a quererme si bailo con tu vestido olvidado en tu cuarto. Recuerdas nuestro cariño que era infinito? Era cariño nada más, pero tú lo sabes bien, era infinito y ahora es vacío, ahora que  no existes, ahora que desapareciste en la oscuridad donde ya los ojos, los dedos, los labios y la mente no distinguen nada.

Levanto el pie,  ahí esta, amasada deforme del golpe, retorciéndose dando vueltas en círculos, un fluido ha quedado en el suelo, ya no tiene alas, no tiene algunas patas, y sin embargo se sigue moviendo, desesperada trata de correr, de vivir y entonces lo entiendo, tú no eres una cucaracha, no vas a sobrevivir, el destrozado soy yo; sin ti ya no tengo forma, yo soy la cucaracha aplastada bajo el pie descalzo de la muerte, resuelta a seguir viviendo, lo que se mal llama vida, deforme y sin esperanzas, sin ti.

sábado, febrero 11, 2012

Infinito

Recuerdas cuando nos quisimos infinito? No nos amamos, solo nos quisimos, pero fue infinito.
Recuerdas cuando la muerte era una expectativa ajena y lejana? Lejana tanto como lo inalcanzable, éramos jóvenes, eternos, y creíamos que la muerte era un columpio mecido por el viento, y la figura joven de alguno de nosotros, y más allá de lo que pensábamos, se hizo tan cercana, y eligió mal, te eligió a ti, y me dejó a mi aquí sin mi hermana, sin mi compañera de vida.
Cuando naciste, yo aún buscaba  a que aferrarme, cuando moriste, me dejaste igual, y hoy no pude más que recordarte, amiga, hermana, mujer, aunque hoy seas nada y tanto, que mis ojos empiezan a llover en esta calurosa madrugada de verano.
Más allá de la literatura, estas letras son simples momentos lejanos, presentes y cercanos como tu recuerdo, pero abstractos como tu recuerdo.
Nunca confié en las cucarachas que se hacen las muertas, las he visto levantarse desgarradas, mutiladas y deformes, sobrevivir al ataque furioso de mi asco. Pero tú no eras una cucaracha, tú te moriste y te enterramos, te olvidamos recordándote y pretendiendo seguir nuestras vidas. Wish you where here en mis oídos, y una computadora con el teclado abierto para escribirte, mis ojos para llorarte, mi corazón triste para seguir tratando de olvidarte y la nada, el estrés en mi espalda, una mala película en HBO y esta nostalgia que me invita a dormir, con una cerveza que no acabo en la mesa junto a la sesión que duerme en la mesa cuando después de esta línea solo cierre el computador, odiando a las cucarachas que se hacen las muertas y tú que no vuelves desgarrada, deforme, de entre los muertos infinitos de la vida que no acaba. Por eso odio tanto a las cucarachas, y  a la muerte que sigue sin escogerme.

domingo, enero 29, 2012

Somnolencia del alma

Abrazame, aunque ya no hable, aunque ya no te besé más. 
No pude tener una muerte más hermosa, en nuestra cama, en tus brazos, muerto de viejo tras tantos años juntos. 
Lo siento además, por el dolor que puede ocasionarte estar abrazada a mi cuerpo muerto en nuestra cama, tu sabes bien lo último que te dije; recuerdas? cuando éramos jóvenes y nos quedabamos días enteros haciendo el amor y durmiendo así como ahora? perdón, de verdad creí que me iría primero, pero la muerte se acosto en mi lugar en la cama, y desperté solo para verte, acariciarte el cabello y decirte te amo por última vez, luego no pude controlar mi cuerpo, y la vida se me escapó, como cuando se nos escapa la conciencia al dormirnos muy cansados, y fue la muerte la que recibió el sueño de mi alma, mientras te agitabas y decías mi nombre, como cuando hacíamos el amor (disculpa la sonrisa).
Te doy como te dí mi vida el privilegio de sostener mi muerte, con mi cabeza sobre tu pecho, a fin de cuentas valió la pena vivir por morir en tu abrazo, ahora te esperaré un instante sin tiempo.
Blog Widget by LinkWithin