miércoles, noviembre 30, 2016

Adentro


El reloj se detuvo a las 9:22 y 32 segundos, entonces dejamos de mirarnos, cesó la lluvia, la mirada de terror, el ruido, las palabras, cesó el silencio, y el miedo se disipó hacía dentro, como algo que se desinfla y desaparece; en el centro del estomago; entonces la calma nos golpeó con fuerza, los movimientos desapercibidos del cabello empapado, de la guerra contra la muerte, del aturdimiento.

La noche con su mano enorme tomo la casa, el agua hasta las rodillas, el terror golpeando las paredes y arrancando el techo se fueron, entonces vino la oscuridad, el silencio; pero no aquel que se hace de la falta de ruido, si no más bien el que nace del exceso, de que un grito, un rugido terrible te deje sordo, de la calma que nace del caos, cuando lo perceptible desaparece ante el barullo y la violencia.

Puedo imaginar que tratábamos desesperadamente de salvar a los niños, quizás con la esperanza de salvarnos también; a las 9.22 con 33 segundos, yo ya estaba muerto, lo sé por que caminé sobre las rocas que enterraban mi cuerpo más tarde, lo sé por que te encontré a ti y a los niños de la mano esperando, ellos jugaron entre los escombros de la casa mucho tiempo, tu y yo volvimos a mirarnos ya sin miedo, sobre una piedra que sería de ahora en adelante un altar.

A la memoria de los fallecidos y damnificados del huracán Otto.

martes, octubre 18, 2016

Niño y madre dormidos.


Entró al cuarto donde dormían, y los miró con ojos casi humanos, recordó las lágrimas y tuvo el reflejo de tocar su cara con una mano que no estaban allí, que había dejado de existir para convertirse en tierra semanas atrás. Era un gesto material reflejo de la vida que había dejado, y aún así; sintió un golpe en su pecho inexistente, como si un corazón le latiera rápido y emocionado, El tiempo era un concepto extraño en su nueva realidad, podía alargarlo perpetuamente o bien parpadear dejando pasar periodos distintos de tiempo. 
La muerte no era tan sucia y lúgubre como la pintaron, pudo volver a los lugares queridos de su vida, caminar descalzo sobre el césped, jugar con la arena de la playa entre los dedos de sus pies, dejarse golpear por la brisa del mar y bañarse en la corriente de un río  durante horas, mientras se permitía olvidar que ya no tenía dedos, ni pies, ni cuerpo,y que solo eran recuerdos.
Pero en los últimos días, había empezado a olvidar sus olvidos, y se lleno de terror cuando pasados varias semanas la había olvidado a ella y a su pequeño, entonces supo que empezaría a diluirse para siempre; también quién había sido hasta la muerte, quien fue en vida, todo lo que pensaba, creía, amaba terminaría desapareciendo, y supo que era el momento de despedirse.
Se acurrucó junto al niño, imaginó que sonreía al verlo, lo vio más grande de lo que recordaba, se parecía a ella aunque todos dijeran lo contrario, en ese momento se dio cuenta de no recordar como era su cara ausente, y se puso triste, -por suerte los sentimientos siguen siendo propios- se dijo y lamentó no tener manos para acariciarlo o una boca para besarle, y se quedó allí concentrado un rato en la nada, sombra en lo oscuro, silencio en silencio, soledad solitaria, hasta que de pronto determinó en la cara dormida de la que había sido su mujer, que esta había estado llorando, y deseo con todas sus fuerzas poder abrazarla, poder besarle, confortarla y decirle que estaba allí, pero ya no tenía voz, ni brazos, ni labios; ya ni siquiera tenía palabras; ya solo era parte de la noche, del césped, de la arena, de la brisa del mar, y supo que era el adiós, le acarició los pies como si ella caminará descalza sobre el pasto, y le dejó arena en los pies, la brazo como lo  hace la brisa del mar, pero seguía sin poder besarles. Lo distrajo una palomilla que revoloteaba en el foco de un lámpara que habían olvidado apagar, entendió que si era la noche, las criaturas de esta eran sus brazos, sus pies, su boca, entonces dejo de ser humano, olvido todos los olvidos, la palomilla voló hasta la cama, revoloteo sobre el niño y se posó sobre su frente, luego hasta los labios de ella, finalmente dubitativa dio una vuelta por el cuarto y salió por una celosía abierta.
Ella despertó cuando su pequeño también lo hacía. -Mamá, soñé con mariposas -Yo también mi amor - Le dijo mientras se acercaba a él, se frotaba los brazos y los pies entre sí; abrazó al pequeño para seguir durmiendo; no sin antes apagar la luz, y cerrar la ventana.

lunes, septiembre 26, 2016

Nomura


La presencia masiva de medusas nomura, o echizen kurage, -como llaman en Japón a este animal, que puede llegar a medir dos metros y pesar 220 kilos- en aguas niponas se ha convertido en una auténtica pesadilla para buceadores y pescadores. Estas grandes medusas destrozan las redes y provocan la muerte de miles de peces con el veneno de sus tentáculos. Todavía no existe una razón científica general que sirva para explicar la llegada de las nomura al mar de Japón, cuyas aguas no son su hábitat natural. La mayoría de expertos apunta a China como principal responsable. Las echizen kurage se originan en la costa china del mar Amarillo, al sur de Japón.

Que deliciosa fue la violencia en la TV y en el cine, mientras florecian en el mar las meduzas gigantes en Japon, Korea, Indonesia y toda Asia. El mundo se acaba mientras tu y yo follamos con prostitutas los trios de mis fantasías! Te das cuenta? Abreme bien el culo que tu vagina no alcanza; no hables de más, lame, chupa, mama! Que esta leche en tu vientre repoblará el mundo de hijos bastardos que lucharán contra las medusas gigantes que ya no caben en el mar y caminan por la playa.
Ya nos masturbamos con toda la pornografía, esas chicas lindas que fingian ser niñas, como no nos iba a traicionar Dios si hicimos de el amor esta sarta de depravaciones y relaciones de comisiones útiles, salvamos los bancos pero aún había muerte, hambre y desesperación en Africa? Maldito hedor! Placevos fueron los látinos y los negros que ayudamos en cadenas de oración y recolectas; para la conciencia y el alma.
Dicen que suicidarse no duele si saltas a un buen vacío, caer es como hacer el amor, y cuando temina; tendrás un cadaver mal oliente que sonríe, que se agusanará como toda la comida que desechamos sin que llegue a los hambrientos.
Las medusas son venenosas, como las miradas de las mujeres violadas, de los niños que asesinamos para comerlos, y seguir cogiendo para hacer mas niños; papá trajo la muerte, ya no habrá ni miedo ni frio, sigue sonriendo que esta noche cogeremos y comeremos de ese bastardito muerto.
El invierno nuclear levanta la piel de los huesos y aún asi seguimos penetrando a esta chica embarazada, somos diez y podriamos ser mas; si el hambre no nos volviera esteriles; hasta aquel que fue sacerdote esta de acuerdo, por que Dios obra de maneras misteriosas, mas aún sabiendo que no existe, mas allá; por que hay que sostener una vida que es lo único que hay.
No nos arrepentimos de nada, si no esta nos encontrará otra muerte! Y vivir será mas importante que perecer, que la moral y las buenas costumbres, por que ahora somos depredadores, como aquellos que cazamos hace tiempo, como aquellos que ignoramos a deshoras.
El mundo esta lleno de invisibles de un mar cósmico y lejano, las meduzas gigantes vuelven a florecer y pueblan el mar y la tierra, nos domestican, y yo pretendo ser la mascota mas fiel de todas…

lunes, julio 11, 2016

La ausencia y la puerta


La ausencia sigue siendo un estado indescifrable, es distinto a la nada, por que la nada es la omisión total del efecto y la causa, el desconocimiento, la falta; en cambio la ausencia es la presencia no presente de algo que estuvo y ya no esta, y en algunos casos peores, la ausencia es algo que debería estar y no está. Pero acaso, será que la ausencia es una clase distinta de presencia? un estar de forma no definida? un abstracto de la existencia que está sin estar? 
La ausencia en términos  humanos puede definirse de distintas formas dependiendo de quien la sufre, desde una esperanza desvanecida hasta un adiós pendiente, una historia de amor sin consumar, una ruptura aterradora y dolorosa; una trampa de tiempo.
Las ausencias se sienten como abrazos vacíos, besos sin dar, conversaciones a medias, ilusiones rotas, puede ser algo tan abstracto como la ausencia misma; un libro a medio leer, una risa que no estalla en el espacio de una habitación, una cama o un vientre vacío, un oso de peluche en un estante o algo peor; unos niños que se abrazan en una puerta, y miran con dolor a su padre, no por que tengan nada, ya ellos no tienen nada, si no por él, que al verlos siente un golpe que le baja por el pecho, un escalofrío en la espalda, una turbación terrible en la cabeza, la ausencia confusa de José, por que no falta nada, al contrario, sus niños allí son una ausencia presente, por que no deberían estar allí en su puerta, si no lejos, de camino a la playa donde los alcanzaría el fin de semana, y entonces aparece ella, abatida como él y tan gris y transparente como los niños, no tiene que decirle nada, sus ojos lo explican todo mientras va abrazando a los niños por sus cabecitas; entonces el teléfono suena, José deja de verlos, sin duda son malas noticias, su corazón se lo dice de un salto, una voz le empieza a hablar del otro lado, vuelve de nuevo su mirada a la puerta, pero ya no hay nadie allí, sus niños y su mujer se han convertido en ausencia. 

sábado, abril 23, 2016

Esta historia


Esta historia empieza con una mujer que llora, su llanto es como un gemido, el aire le sale por la boca y la nariz, jadea, mueve la cortina de la puerta y asusta al niño que entre-duerme.
Sigue con un sobresalto, y un ruido a la espalda, un frio en el espinazo y los ojos de un pequeño que abiertos todos vuelven a ver lo que cae en la noche, lo que vio como sombras rondar mientras oscurecía, y que había golpeado su puerta, y sigue, con esa sombra de madre que entre el llanto desesperado manda a que duerma, mientras habla con una sombra a oscuras en la puerta, que le confirma que la muerte goteo sobre su casa esa noche, y ahí le deja esa hija muerta, se alejan las luces de los mensajeros, rojas y azules dando vueltas.
Una tía lo cuida la madrugada, pero una ausencia se hace grande, a veces los demonios bajan de el cielo a llevarse a alguien, monstros grandes, como explico la maestra de catecismo en la escuela; son demonios, por que en cambio los ángeles son buenos y cuidan a las hermanas, no se las llevan, no dejan ausencias y dolor.
Para él las nubes ya no serán las mismas que tenían formas de animales cuando jugaba con él su hermana; son bellas pero le asustan, él sabe que la mañana de esa noche algo rondaba el cielo y vino por ella.
Esta historia sigue con una hermana muerta en una caja, aterrorizada y enojada, como cualquier joven al que le arrebatan la vida; él demasiado niño para entender, la trascendencia y lo terrible de el camino cuando dejen allí ese cuerpo.
Le enseñan una hermana igualita a la de él, que no habla, no ríe, no juega y no entiende, es hora de que esa extraña sensación como de miedo y frío que siente desde que lo despertó su madre llorando en la cortina tome forma, el hueco y la soledad de esa ausencia que se sienten raro, todos lloran más fuerte, las muestras de dolor se vuelven más duras, los adioses más gritos, lágrimas que parecen infinitas, y sigue con un unas poleas que la van bajando, y tiran rosas, y entonces el niño al fin pregunta, y nada mas lo abrazan pero no responden.
Esta historia sigue con la casa en silencio, y una mujer que llora, sentada sobre la cama de la muchacha con una mortaja abrazada; llora, desconsolada, y termina con un niño que extraña a su hermana, que no entiende todavía lo que pasa, y que todos tengan los ojos rojos, la casa llena de gente, que lo quiten de la cortina de la puerta donde llora su madre, y lo manden a jugar, él no la esta viendo a ella, ve a su hermana que sonriendo y cómplice con un dedo en los labios y viéndolo le pide silencio, mientras abraza por la espalda a la madre que se extrémese, y vuelve a ver, pero no hay nadie.