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Fundación de la tristeza I

13 que se lamen las heridas

Cómo vienes hoy como si nada a preguntarme si quiero que estés conmigo? sabes que solo le dije adiós a la soledad por que apareciste en mi vida, por que un amanecer me descubrió desnuda en tu cama, justo la cama donde aprendí a ser mujer, en esta misma habitación donde de rodillas me enseñaste a ser tu puta.
Nos enseñamos mutuamente a hablar mas allá de tus escritores y de mis pintores, yo descubrí la música previa a Nirvana justo por ti, y tu empezaste a valorar el grounge a la vez que aprendías a hacerme el amor, en donde tocarme para pararme la respiración; a que hacerme para que luego yo satisficiera todos tus antojos sexuales, aprendimos a ser el uno para el otro, y a la vez ser tan distintos que éramos infaltables para completar la ecuación en la situación que fuera.
Me enseñaste a guardar para el futuro, te enseñe a vivir el día a día, nos enseñamos a dormir abrazados y desnudos sin tocarnos, a pasar todo un día sin hablar, solo con besos; y aprendimos de a poco que el miedo es la ausencia; y luego el miedo se vino a vivir con nosotros; maldita sea!
Me enseñaste que cada adiós debe valorarse como el último, a besar con los ojos cerrados y la boca abierta, y el alma hecha pedazos por el miedo, como si esto fuera una premonición de el hoy futuro de aquellos días, yo te enseñe a no preocuparnos tanto por eso, por que ayer era intangible y abstracto este hoy donde no te tengo, y sin embargo a solas en tu cama converso contigo; te enseñe a no preocuparte mientras yo me preocupaba por que hoy podía llegar algún día y finalmente así fue.
Como putas vienes hoy a preguntarme que si quiero dormirme mientras me hablas de tus tesis a partir de lo que leíste; si me enseñaste que las canciones de cuna pueden tener mas temáticas que la de el coco, y yo te enseñe que las musas dormidas inspiran mas cuentos y chistes malos de náufragos como este que hoy le cuento a tu ausencia y a tu espacio vacío en la cama; que los que una musa despierta hablando de jabones y chismes podría inspirar?
Y es que justamente dormí, o al menos parecía estar dormida los meses siguientes a tu muerte, y era el coco el que se acostaba en mi cama, el que caminaba por las noches por la casa hasta que reconocí tu sombra y tus pasos en esta sombra que hoy se sienta frente a la ventana y fuma mientras escribe y yo finjo dormir; eras tu mi amigo, eras tú amante; eras tú; cómplice de mi locura; comandante de mi parte de adelante.
Y vienes hoy justamente en tu día a preguntarme si te quiero; y me enojo y te ignoró y hago una rabieta, por que vienes justamente a preguntarme si quiero que te vayas o te quedes cuando es por ti y tu quien me enseño a hablar a solas con tu fantasma, a fundar la tristeza, a esperarte cada noche despierta, a pesar de que te enterré hace ya tantos años y la vida paso al lado, sin meterse con mi soledad, con mi nostalgia, con mi muerte, por que nunca más hubo nadie que me enseñara ni intenciones de mi parte de aprender nada, simplemente por que me pase los días esperando que tu silencio en silencio gritaras conforme el mundo se callaba, y vinieras a mi cada noche a fumar y escribir mientras yo finjo dormir, y hoy me sales justo preguntando estas cosas, que desde un tiempo para acá; desde que decidí morirme y fundar la tristeza, ya no recuerdo, y además no me importan.

Los sueños no se llevan con el tráfico

18 que se lamen las heridas

Quizás no fue el dolor de cabeza de la resaca de el día anterior, ni el infierno en el cielo de su boca, quizás tal vez solo lo hizo para descansar el cuello echándolo hacía atrás, aprovechar el sol y la brisa de esa mañana en la plaza, parado allí en medio de las palomas y los niños que corrían, con la cara hacía el cielo; los ojos cerrados; solo por que necesitaba levantar la mirada del teléfono 3G, de la laptop, y principalmente del suelo, quizás nada mas necesitaba respirar otro aire, mirar hacía arriba.
No pensaba en nada; ni en la chica que sentada en el parque con los pies cruzados y leyendo un libro, le recordó a Susana; aquella prodigiosa loca que le enamoro en pocos días con su bohemia y amor profundo por el teatro de la plaza; razón misma por la que no estaban juntos; por que los sueños no se llevan bien con el tráfico.

Diego, uno de los vendedores que fotografía niños mientras estos juegan con las palomas; siempre atento de las personas que llegaban a la plaza para ofrecerles sus servicios, fue el primero en notar a José, parado allí, inmóvil, recibiendo el sol en la cara, mirando el cielo, sin poder evitar seguir con su mirada el punto en el que a José se le perdía la suya, dejo un momento el trajín de la plaza, se perdió bajo la misma sensación que le invadía y en ese instante, alcanzado por la nada, por ese descanso dominical, quedo tan solo que no importaba.

-Cuanto por las semillas y la foto?-le pregunto Patricia; mientras su hijo le jalaba de la enagua; Diego apenas respondió; -mil por la instantánea- y absorto, le obligo a ponerle atención, y al percatarse de sus ojos y su miraba perdida hacia arriba, tomo de la mano con fuerza a su niño y tras los diez años de ausencia que le cayeron encima; volcó su mirada siguiendo paso a paso la estela de los recuerdos de el fotógrafo que se perdían hacia arriba, y recordó a su padre el día que le dijo que tenía cáncer, había escogido la cima de ese volcán donde las televisoras tienen sus repetidoras para decírselo, y tenía la misma mirada que ahora su ausente interlocutor poseía, y quedo perdida en sus recuerdos mirando hacia el mismo lugar, sin razón aparente, poseída por la soledad de ese instante.

Y como cualquier efecto domino, pronto aparecieron los curiosos, y la gente empezó a amontonarse, poco a poco el ánimo de la plaza fue bajando, y el zumbido bullicioso se volvió, murmullo, y entre la multitud aparecieron los especuladores, y distintas teorías de lo que sucedía; no falto quien hablara de ovnis, los que vieron a alguna virgen en una nube o quienes juraban que el sol danzaba de forma extraña; los menos supersticiosos hablaron de un satélite, otros de un suicida en la azotea de el edificio gubernamental, e incluso llegaron algunos noticieros, y cuando buscaron a José para preguntarle lo que miraba, ya nadie lo reconoció más, y la multitud, y hasta la chica que minutos antes leía, habíase abandonado; incluso ella la lectura; para buscar esa señal en el cielo que explicara por que el mundo parecía haberse detenido en ese instante y todos estaban de pronto tan solos.

El tráfico se detuvo por las razones antes expuestas; las gentes de los carros y la de los comercios había salido a mirar al cielo ante la abrumadora impresión de la plaza en silencio y expectante, una extraña tristeza invadió a todos a la hora en que el sol se oculto tras una nube y la oscuridad enfrió el aire anunciando próxima la lluvia, y la gente se quedo allí parada, cada quién perdido en sus pensamientos, en sus recuerdos, en la nada, quizás muchos al igual que José solo necesitaban levantar la mirada, respirar un poco, estirar el cuello de avestruz enterrado en el suelo.
"A fin de cuentas los pies los tengo sobre la tierra", pensó el primero en volver a la realidad cuando una gota de agua golpeo su hombro, camino siempre mirando hacia arriba mientras se alejaba, no se percató de la cantidad de personas que subían el bulevar hacía la plaza, todos buscando una respuesta; 100 metros mas allá volvió a mirar como para cerciorarse de no haber omitido nada, pero solo vio como el cielo totalmente oscuro empezaba a dispersar a todos al garuar sobre sus frentes como anunció innegable de que el aguacero se asomaba y se dejaba caer sobre la plaza y la ciudad.

La gente empezó a correr en busca de refugio, en las tiendas, las paradas de buses, los restaurantes y las sodas, cuando el agua también espantó a las palomas que volaron hacía las cornisas del teatro a refugiarse, la plaza quedo de nuevo sola, y el agua limpiando cualquier desidia que en ella quedara, y disimulando las lágrimas de quienes se sintieron solos ante tanta soledad.

Una paloma cae muerta con la lluvia, y detrás de esta otra, y otra; de pronto llueven aves muertas! será la noche solitaria de este domingo cando pase la lluvia, testigo de los municipales que las recogerán, mientras una muchacha con una bolsa con residuos de maíz envenenado ríe y llora bajo la lluvia su soledad, satisfecha de librar al teatro, que ama tanto como a José, de las palomas cuyas cuitas tanto mal le hacen al corroerlo; ve caer palomas muertas y amoratadas como si fueran parte del aguacero que ha desbandado a la gente de la plaza justo antes de que cayera de las cornisas de el teatro la primer ave muerta; habría sido ese acto extraordinario el que esperaban y los sacaría de el letargo.

José indiferente busca un trago en un bar para aliviar la resaca de ayer, pierde sus ojos; quizás descansándolos de mirar hacía arriba; observando el final de la barra, y cruza la mirada con la chica que se sienta con las piernas cruzadas y lee, y entonces; de nuevo; recuerda a Susana.

26 de octubre

30 que se lamen las heridas

Este 26 de octubre no tendría por que ser un día especial a no ser por ellos, por que muy a pasar de cualquier cosa, amaneció oscuro como cualquier día de octubre, y la gente mostró un extraño positivismo por ser este día un lunes en el que se agolpan los buenos deseos y proyectos laborales, que en la mayoría de casos, se irán diluyendo con los días en la misma pista monótona que consume todo en rutina y pereza.
Sin embargo, y a pesar de que el tránsito amaneció estancado de nuevo, como cada mañana, y que los periodistas deportivos llenaron de estupideces el dial hablando de la jornada de el día anterior, para ellas este no era un día cualquiera, los niños se pasaron media hora antes de que sonara el reloj a nuestra cama e hicieron que te levantaras a hacerles desayuno, se bañaron y se prepararon para la escuela y la guardería, mientras tu de forma rápida, mas no descuidada te arreglaste para la oficina.
Hace un año apenas aprovechábamos la mañana de domingo, y yo mientras bañabas a los niños, me desayunaba un cigarrillo en el balcón, ese 26 de octubre, domingo de el año anterior, tampoco fue un día distinto, fue un domingo como cualquiera, yo leí el periódico y mientras te ayudaba con el almuerzo ojeaba el futbol, aunque el detalle de nuestras miradas cómplices y picaras por la noche anterior fue un ingrediente distinto en la rutina, reíamos y nos mirábamos con pasión y chispeante picardía como la de cuando nos conocimos, no hace lejanos octubres; y es que la noche anterior al ritmo de los doors y nuestros sudores y cuerpos, nos sorprendió la madrugada de este 26 de octubre común y corriente.
Ha transcurrido un año y mi pequeño es cada día más vivaz y terrible, mientras mi pequeñita se acerca mas y mas a su pre adolescencia, y trato de reconocer a la bebé cachetoncita que encontré en una foto arriba en ella; tu en cambio eres la misma; un poco mas vieja, apenas un poco mas seria como aquella mañana normal de aquel domingo 26 de octubre que hoy amaneció lunes, y de pronto me parece que ambos días son el mismo, como si un suspiro fuera un instante y ese instante pudiera alargarse todo un año, recuerdo poco de ese día pero sé que fue un día como cualquiera, por que la gente muere todos los días y el hecho de que hoy este cumpliendo justamente un año de muerto, no cambia en nada el que hoy sea un día como cualquier otro 26 de octubre; a no ser por que ustedes no me olvidan, ni la promesa que les hice mientras esperábamos la ambulancia, de que todo saldría bien; y mi muerte como cualquier otra muerte normal no cambio el día de todos los otros que pasaron de largo e ignoraron el accidente con el carro mientras cambiaba una llanta, preparándolo para dar un paseo como cualquier otro paseo familiar de domingo que se trunca por algún imponderable de el destino.
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Hoy este blog cumple 3 años al aire a pesar de todo, hoy he vuelto gracias a ello y a quienes insisten en esta hora oscura para venir a lamerse las heridas... Gracias.
(esta vez no hay fiesta virtual ni nada, solamente estas letras y los comentarios que gusten dejar)

9-10-2009

14 que se lamen las heridas
El día en que cierres tus ojos

te vestiré con el kimono usado por la muerte

en las noches blancas y los días sucios,

como dijera Corbière,

quien amaba a la mar

–que es hembra-,

como la muerte

hembra que me gusta oírle callada.


...


Cerrado por derribo.

40 que se lamen las heridas
Me retiro gente, vuelvo al silencio; aunque sea solo temporalmente; será una pausa corta en realidad; necesito espacio donde ir a lamerme las heridas, muy pronto estaré de vuelta, cuando haya pasado esta hora oscura. (mantengan el feed)
Amigos, no pasa nada, por suerte todo marcha bien, dentro de lo normal, pero aveces necesitamos un respiro, un alto en el camino, seguire por aqui, me reinventaré, programaré nuevas prioridades, y estaré de vuelta, como yo o como otro, pero siempre yo.
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Deshora.