lunes, septiembre 26, 2016

Nomura


La presencia masiva de medusas nomura, o echizen kurage, -como llaman en Japón a este animal, que puede llegar a medir dos metros y pesar 220 kilos- en aguas niponas se ha convertido en una auténtica pesadilla para buceadores y pescadores. Estas grandes medusas destrozan las redes y provocan la muerte de miles de peces con el veneno de sus tentáculos. Todavía no existe una razón científica general que sirva para explicar la llegada de las nomura al mar de Japón, cuyas aguas no son su hábitat natural. La mayoría de expertos apunta a China como principal responsable. Las echizen kurage se originan en la costa china del mar Amarillo, al sur de Japón.

Que deliciosa fue la violencia en la TV y en el cine, mientras florecian en el mar las meduzas gigantes en Japon, Korea, Indonesia y toda Asia. El mundo se acaba mientras tu y yo follamos con prostitutas los trios de mis fantasías! Te das cuenta? Abreme bien el culo que tu vagina no alcanza; no hables de más, lame, chupa, mama! Que esta leche en tu vientre repoblará el mundo de hijos bastardos que lucharán contra las medusas gigantes que ya no caben en el mar y caminan por la playa.
Ya nos masturbamos con toda la pornografía, esas chicas lindas que fingian ser niñas, como no nos iba a traicionar Dios si hicimos de el amor esta sarta de depravaciones y relaciones de comisiones útiles, salvamos los bancos pero aún había muerte, hambre y desesperación en Africa? Maldito hedor! Placevos fueron los látinos y los negros que ayudamos en cadenas de oración y recolectas; para la conciencia y el alma.
Dicen que suicidarse no duele si saltas a un buen vacío, caer es como hacer el amor, y cuando temina; tendrás un cadaver mal oliente que sonríe, que se agusanará como toda la comida que desechamos sin que llegue a los hambrientos.
Las medusas son venenosas, como las miradas de las mujeres violadas, de los niños que asesinamos para comerlos, y seguir cogiendo para hacer mas niños; papá trajo la muerte, ya no habrá ni miedo ni frio, sigue sonriendo que esta noche cogeremos y comeremos de ese bastardito muerto.
El invierno nuclear levanta la piel de los huesos y aún asi seguimos penetrando a esta chica embarazada, somos diez y podriamos ser mas; si el hambre no nos volviera esteriles; hasta aquel que fue sacerdote esta de acuerdo, por que Dios obra de maneras misteriosas, mas aún sabiendo que no existe, mas allá; por que hay que sostener una vida que es lo único que hay.
No nos arrepentimos de nada, si no esta nos encontrará otra muerte! Y vivir será mas importante que perecer, que la moral y las buenas costumbres, por que ahora somos depredadores, como aquellos que cazamos hace tiempo, como aquellos que ignoramos a deshoras.
El mundo esta lleno de invisibles de un mar cósmico y lejano, las meduzas gigantes vuelven a florecer y pueblan el mar y la tierra, nos domestican, y yo pretendo ser la mascota mas fiel de todas…

lunes, julio 11, 2016

La ausencia y la puerta


La ausencia sigue siendo un estado indescifrable, es distinto a la nada, por que la nada es la omisión total del efecto y la causa, el desconocimiento, la falta; en cambio la ausencia es la presencia no presente de algo que estuvo y ya no esta, y en algunos casos peores, la ausencia es algo que debería estar y no está. Pero acaso, será que la ausencia es una clase distinta de presencia? un estar de forma no definida? un abstracto de la existencia que está sin estar? 
La ausencia en términos  humanos puede definirse de distintas formas dependiendo de quien la sufre, desde una esperanza desvanecida hasta un adiós pendiente, una historia de amor sin consumar, una ruptura aterradora y dolorosa; una trampa de tiempo.
Las ausencias se sienten como abrazos vacíos, besos sin dar, conversaciones a medias, ilusiones rotas, puede ser algo tan abstracto como la ausencia misma; un libro a medio leer, una risa que no estalla en el espacio de una habitación, una cama o un vientre vacío, un oso de peluche en un estante o algo peor; unos niños que se abrazan en una puerta, y miran con dolor a su padre, no por que tengan nada, ya ellos no tienen nada, si no por él, que al verlos siente un golpe que le baja por el pecho, un escalofrío en la espalda, una turbación terrible en la cabeza, la ausencia confusa de José, por que no falta nada, al contrario, sus niños allí son una ausencia presente, por que no deberían estar allí en su puerta, si no lejos, de camino a la playa donde los alcanzaría el fin de semana, y entonces aparece ella, abatida como él y tan gris y transparente como los niños, no tiene que decirle nada, sus ojos lo explican todo mientras va abrazando a los niños por sus cabecitas; entonces el teléfono suena, José deja de verlos, sin duda son malas noticias, su corazón se lo dice de un salto, una voz le empieza a hablar del otro lado, vuelve de nuevo su mirada a la puerta, pero ya no hay nadie allí, sus niños y su mujer se han convertido en ausencia. 

sábado, abril 23, 2016

Esta historia


Esta historia empieza con una mujer que llora, su llanto es como un gemido, el aire le sale por la boca y la nariz, jadea, mueve la cortina de la puerta y asusta al niño que entre-duerme.
Sigue con un sobresalto, y un ruido a la espalda, un frio en el espinazo y los ojos de un pequeño que abiertos todos vuelven a ver lo que cae en la noche, lo que vio como sombras rondar mientras oscurecía, y que había golpeado su puerta, y sigue, con esa sombra de madre que entre el llanto desesperado manda a que duerma, mientras habla con una sombra a oscuras en la puerta, que le confirma que la muerte goteo sobre su casa esa noche, y ahí le deja esa hija muerta, se alejan las luces de los mensajeros, rojas y azules dando vueltas.
Una tía lo cuida la madrugada, pero una ausencia se hace grande, a veces los demonios bajan de el cielo a llevarse a alguien, monstros grandes, como explico la maestra de catecismo en la escuela; son demonios, por que en cambio los ángeles son buenos y cuidan a las hermanas, no se las llevan, no dejan ausencias y dolor.
Para él las nubes ya no serán las mismas que tenían formas de animales cuando jugaba con él su hermana; son bellas pero le asustan, él sabe que la mañana de esa noche algo rondaba el cielo y vino por ella.
Esta historia sigue con una hermana muerta en una caja, aterrorizada y enojada, como cualquier joven al que le arrebatan la vida; él demasiado niño para entender, la trascendencia y lo terrible de el camino cuando dejen allí ese cuerpo.
Le enseñan una hermana igualita a la de él, que no habla, no ríe, no juega y no entiende, es hora de que esa extraña sensación como de miedo y frío que siente desde que lo despertó su madre llorando en la cortina tome forma, el hueco y la soledad de esa ausencia que se sienten raro, todos lloran más fuerte, las muestras de dolor se vuelven más duras, los adioses más gritos, lágrimas que parecen infinitas, y sigue con un unas poleas que la van bajando, y tiran rosas, y entonces el niño al fin pregunta, y nada mas lo abrazan pero no responden.
Esta historia sigue con la casa en silencio, y una mujer que llora, sentada sobre la cama de la muchacha con una mortaja abrazada; llora, desconsolada, y termina con un niño que extraña a su hermana, que no entiende todavía lo que pasa, y que todos tengan los ojos rojos, la casa llena de gente, que lo quiten de la cortina de la puerta donde llora su madre, y lo manden a jugar, él no la esta viendo a ella, ve a su hermana que sonriendo y cómplice con un dedo en los labios y viéndolo le pide silencio, mientras abraza por la espalda a la madre que se extrémese, y vuelve a ver, pero no hay nadie.

viernes, febrero 19, 2016

A Juan Manuel.

Se lo llevó, cuando nadie la vio y aprovechando la rutina, como un ladrón que a falta de valor hace las cosas a escondidas. Era su madre, no opondría resistencia, iba feliz pensando que jugaría, que cansado al final del día ella lo acurrucaría en sus brazos para dormir; y así fue, huyendo por las fincas del lugar,  lo llevo dormido para siempre y se lo dejo a los animales, que inocentes se comieron la carne tierna que un día cubrió los ojos tristes de un pequeño que era feliz con su inocencia.
Yo lo leo en el periódico y no puedo más que correr a besar y abrazar a mis hijos que duermen, que un día tuvieron o tendrán  su misma edad; seis  años apenas tendría Juan Manuel.
Cómo ha de ser mirar desde los tres a una madre que te duerme y acurruca para que luego te duela la cabecita? para que luego te deje solo con los animales?
Espero que haya muerto soñando que jugaba, y no llorando en manos de quién la ley le otorga posesión plena por haberlo parido. Hasta las perras paren y las asesinas de hijos!
Hoy un padre llora y yo lloro con él, pienso en Juan Manuel y abrazo a mis hijos, que se abrazan con sussueños y mañana jugarán conmigo, ojala pudiera hacer más que escribir estas simples líneas tristes, y Juan Manuel fuera el primer personaje triste al que le perdonó la vida, como Dios de estos mundos que imagino desde el niño que un día fui y confiaba en su madre, desde los hijos que tengo dormidos y a los que para su cabeza solo tengo caricias y nunca piedras.
No puedo evitarlo, y perdón para todos los que lloran a este chiquillo lindo que ya no está desde la angustia del duelo en su alma, pero no puedo evitar querer a Juan Manuel como ahora lo siento, tres años y sin mañana son demasiado.
Por esta noche; al menos; su padre, ya no se preocupará, de si su niño pasa hambre o frío, aunque este sentimiento y la ausencia, no le sirvan más que para desgarrar su alma infinitamente, y a mí, para decirle que en verdad lo siento,  aunque a él esto, no le sirva de nada.

Un beso Juan Manuel.

Basado en la vida real por desgracia.

Volveré

No tienen idea de como la nostalgia me llena al recordar este espacio, al haberlo olvidado del cotidiano, pero la vida nos lleva por múltiples caminos y nos alejan muchas veces de los lugares queridos. Pero he decidido dejar de sobrevivir y empezar a vivir, de nuevo. 

Haré lo propio, volveré, no será ni hoy ni mañana pero lo haré, y volveré a sus sitios, volveré a buscarlos y  a meterme en sus letras, a saborear sus sabores a gritar sus silencios, iluminar sus oscuridades y acompañarme de sus soledades, y a invitarlos a este lugar, para cuando quieran; o necesiten; venir a lamerse las heridas.

(La frase superior es de mis favoritas de Córtazar)