
Cómo vienes hoy como si nada a preguntarme si quiero que estés conmigo? sabes que solo le dije adiós a la soledad por que apareciste en mi vida, por que un amanecer me descubrió desnuda en tu cama, justo la cama donde aprendí a ser mujer, en esta misma habitación donde de rodillas me enseñaste a ser tu puta.
Nos enseñamos mutuamente a hablar mas allá de tus escritores y de mis pintores, yo descubrí la música previa a Nirvana justo por ti, y tu empezaste a valorar el grounge a la vez que aprendías a hacerme el amor, en donde tocarme para pararme la respiración; a que hacerme para que luego yo satisficiera todos tus antojos sexuales, aprendimos a ser el uno para el otro, y a la vez ser tan distintos que éramos infaltables para completar la ecuación en la situación que fuera.
Me enseñaste a guardar para el futuro, te enseñe a vivir el día a día, nos enseñamos a dormir abrazados y desnudos sin tocarnos, a pasar todo un día sin hablar, solo con besos; y aprendimos de a poco que el miedo es la ausencia; y luego el miedo se vino a vivir con nosotros; maldita sea!
Me enseñaste que cada adiós debe valorarse como el último, a besar con los ojos cerrados y la boca abierta, y el alma hecha pedazos por el miedo, como si esto fuera una premonición de el hoy futuro de aquellos días, yo te enseñe a no preocuparnos tanto por eso, por que ayer era intangible y abstracto este hoy donde no te tengo, y sin embargo a solas en tu cama converso contigo; te enseñe a no preocuparte mientras yo me preocupaba por que hoy podía llegar algún día y finalmente así fue.
Como putas vienes hoy a preguntarme que si quiero dormirme mientras me hablas de tus tesis a partir de lo que leíste; si me enseñaste que las canciones de cuna pueden tener mas temáticas que la de el coco, y yo te enseñe que las musas dormidas inspiran mas cuentos y chistes malos de náufragos como este que hoy le cuento a tu ausencia y a tu espacio vacío en la cama; que los que una musa despierta hablando de jabones y chismes podría inspirar?
Y es que justamente dormí, o al menos parecía estar dormida los meses siguientes a tu muerte, y era el coco el que se acostaba en mi cama, el que caminaba por las noches por la casa hasta que reconocí tu sombra y tus pasos en esta sombra que hoy se sienta frente a la ventana y fuma mientras escribe y yo finjo dormir; eras tu mi amigo, eras tú amante; eras tú; cómplice de mi locura; comandante de mi parte de adelante.
Y vienes hoy justamente en tu día a preguntarme si te quiero; y me enojo y te ignoró y hago una rabieta, por que vienes justamente a preguntarme si quiero que te vayas o te quedes cuando es por ti y tu quien me enseño a hablar a solas con tu fantasma, a fundar la tristeza, a esperarte cada noche despierta, a pesar de que te enterré hace ya tantos años y la vida paso al lado, sin meterse con mi soledad, con mi nostalgia, con mi muerte, por que nunca más hubo nadie que me enseñara ni intenciones de mi parte de aprender nada, simplemente por que me pase los días esperando que tu silencio en silencio gritaras conforme el mundo se callaba, y vinieras a mi cada noche a fumar y escribir mientras yo finjo dormir, y hoy me sales justo preguntando estas cosas, que desde un tiempo para acá; desde que decidí morirme y fundar la tristeza, ya no recuerdo, y además no me importan.
Nos enseñamos mutuamente a hablar mas allá de tus escritores y de mis pintores, yo descubrí la música previa a Nirvana justo por ti, y tu empezaste a valorar el grounge a la vez que aprendías a hacerme el amor, en donde tocarme para pararme la respiración; a que hacerme para que luego yo satisficiera todos tus antojos sexuales, aprendimos a ser el uno para el otro, y a la vez ser tan distintos que éramos infaltables para completar la ecuación en la situación que fuera.
Me enseñaste a guardar para el futuro, te enseñe a vivir el día a día, nos enseñamos a dormir abrazados y desnudos sin tocarnos, a pasar todo un día sin hablar, solo con besos; y aprendimos de a poco que el miedo es la ausencia; y luego el miedo se vino a vivir con nosotros; maldita sea!
Me enseñaste que cada adiós debe valorarse como el último, a besar con los ojos cerrados y la boca abierta, y el alma hecha pedazos por el miedo, como si esto fuera una premonición de el hoy futuro de aquellos días, yo te enseñe a no preocuparnos tanto por eso, por que ayer era intangible y abstracto este hoy donde no te tengo, y sin embargo a solas en tu cama converso contigo; te enseñe a no preocuparte mientras yo me preocupaba por que hoy podía llegar algún día y finalmente así fue.
Como putas vienes hoy a preguntarme que si quiero dormirme mientras me hablas de tus tesis a partir de lo que leíste; si me enseñaste que las canciones de cuna pueden tener mas temáticas que la de el coco, y yo te enseñe que las musas dormidas inspiran mas cuentos y chistes malos de náufragos como este que hoy le cuento a tu ausencia y a tu espacio vacío en la cama; que los que una musa despierta hablando de jabones y chismes podría inspirar?
Y es que justamente dormí, o al menos parecía estar dormida los meses siguientes a tu muerte, y era el coco el que se acostaba en mi cama, el que caminaba por las noches por la casa hasta que reconocí tu sombra y tus pasos en esta sombra que hoy se sienta frente a la ventana y fuma mientras escribe y yo finjo dormir; eras tu mi amigo, eras tú amante; eras tú; cómplice de mi locura; comandante de mi parte de adelante.
Y vienes hoy justamente en tu día a preguntarme si te quiero; y me enojo y te ignoró y hago una rabieta, por que vienes justamente a preguntarme si quiero que te vayas o te quedes cuando es por ti y tu quien me enseño a hablar a solas con tu fantasma, a fundar la tristeza, a esperarte cada noche despierta, a pesar de que te enterré hace ya tantos años y la vida paso al lado, sin meterse con mi soledad, con mi nostalgia, con mi muerte, por que nunca más hubo nadie que me enseñara ni intenciones de mi parte de aprender nada, simplemente por que me pase los días esperando que tu silencio en silencio gritaras conforme el mundo se callaba, y vinieras a mi cada noche a fumar y escribir mientras yo finjo dormir, y hoy me sales justo preguntando estas cosas, que desde un tiempo para acá; desde que decidí morirme y fundar la tristeza, ya no recuerdo, y además no me importan.








